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No es una problema nuevo; es una constante. El crecimiento de los ataques en América Latina responden a la masificación de equipos tecnológicos y al consumo excesivo de dispositivos móviles.

En la tercera cumbre Latinoamérica de Análisis de Seguridad 2013, en Cancún (México), que se desarrolló desde el 18 de agosto hasta hoy, el analista independiente Jorge Mieles, dice que los atacantes “se visten de gala” y “se disfrazan” para llegar al usuario final, independientemente de quien sea. Todos son vulnerables, ya que el uso de la Internet es un comportamiento normal y cotidiano que pone en riesgo la seguridad del usuario.

El crimeware (recursos para obtener información) posee una infraestructura que se actualiza constantemente. Por ejemplo, hay la posibilidad de que el atacante compre un 'kit de malware”' que se vende en el mercado negro para atacar.

De hecho, la inversión del kit puede ser de USD 280. Pero al gestionar o administrar los zombies en los equipos, se puede ganar USD 24 000 al mes ó 288 000 al año. Es así como el cybercrimen puede ser más rentable que el narcotráfico, dice Mieles.

Los 'exploits kit' (entre 5 y 12) también son populares y potentes para vulnerar la seguridad informática, ya que a través de estas herramientas se puede manejar el equipo de un usuario sin que este se de cuenta.

En América Latina hay una particularidad. Antes del 2009, la creación de crimeware se daba en Rusia, pero a partir de esa fecha los crimewares se desarrollaran en Perú, Brasil y México para atacar a usuarios de la región. El problema, según Mieles, es que los crimewares no son nuevos. Esto quiere decir que se mantienen y que desde su creación están atacando descontroladamente al usuario final.

¿Por qué? El consumo de plataformas en Internet es inadecuada por parte de los usuarios. Aunque suene reiterado, es necesario que los consumidores usen contraseñas adecuadas, cuiden el equipo con antivirus, confirmen la oficialidad de la página web y otros mecanismos que construyen, paulatinamente, hábitos de consumo seguros.

Mieles también hace un llamado de atención a los gobiernos locales, ya que en América Latina, incluyendo Ecuador, no existen leyes que penen el crimeware y tampoco organizaciones que supervisen estas actividades en el marco legal.

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