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La búsqueda de opciones para reducir el consumo de fundas plásticas es un objetivo que va más allá de la reutilización o el reciclaje.

María Amparo Albán, presidenta del Centro de Derecho Ambiental (CEDA), asegura que hay un uso indiscriminado de fundas. Por cada minuto que marca el reloj se reparte un millón de fundas en los comercios de todo el mundo. Solo el 1% se recicla, según la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.

Las bolsas plásticas se elaboran a base de petróleo, por lo que contienen polietileno, polipropileno y polímeros, los cuales no se degradan con facilidad. Pueden permanecer, entre 400 y 1 000 años antes de desintegrarse en pequeñas partículas.

Estas fundas se entregan, principalmente, en tiendas, mercados y centros comerciales. Mario Andrade, de 73 años, quien tiene una panadería en la Granda Centeno, en el norte de Quito, cuenta que destina USD 120 para comprar bolsas. Esto le sirve para entregar pan, huevos y otros víveres.

“Los clientes nunca vienen con funda y piden una hasta por un pan”, añade. También usa bolsas de papel para el pan caliente, aunque le resultan más caras.

Maritza Tamayo, abogada de 31 años, cuenta que luego de ir de compras al supermercado llega con un promedio de 8 a 10 fundas a su casa, en el sector Las Casas. De estas desecha las de la carne y el pollo. El resto las reutiliza en los tachos de la basura.

Albán dice que las de papel podrían ser una alternativa porque se degradan mejor que el plástico, pero su uso implica otros costos ambientales, que se relacionan con la tala de árboles y el procesamiento mismo del papel.

Doenitz Bosmediano, gerente general de Ecobags, asegura que el papel puede biodegradarse en 30 ó 60 días. Un porcentaje de estas fundas se hace con papel reciclado y con bagazo de caña o con papel importado, pues en el país no se siembran árboles para la producción del papel.

Estas bolsas se usan en panaderías, pero Bosmediano asegura que, dependiendo de su gramaje (grosor), sirven para empacar cargas pesadas como quintales de azúcar o cemento y según estos factores se fija el precio.

Las fundas oxobiodegradables que son las que se usan en Supermaxi y las biodegradables que se hacen a base de patatas, cereales, azúcar, maíz o soya también se miran como opciones amigables con el medioambiente. Estas últimas no son comunes por su alto costo de producción.

El uso de las oxobiodegradables es cuestionado por Carlos Sagasti, gerente de Emaseo, porque solo se oxidan si se las usa como un macetero y se las deja expuestas al sol. El problema es que terminan en un basurero o en un relleno bajo la basura y la tierra. Además, señala que hay fundas biodegradables hechas con soya, pero son tan caras, que solo sirven para empacar productos exclusivos.

Javier Carvajal, profesor de la escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica, confirma esto, pero aclara que la reducción y reutilización del plástico no soluciona el problema de producción de miles de toneladas de plástico. El experto en investigación asegura que el uso de la tecnología para reciclar este material ya es una alternativa en países como Japón, donde se desarrolló un reactor biológico que permite obtener combustibles a través de un proceso de destilación. Con ese reactor se obtiene un litro de combustible por cada kilo de plásticos y se baja 80% de las emisiones de CO2. Esto se demuestra en un video japonés.

Agrega que este tipo de alternativas no se discuten en los estamentos públicos y privados, donde se toman las decisiones por falta de información o por miedo a ser pioneros en estas iniciativas.

Aunque reconoce que está bien que a nivel social se disminuya el uso de plásticos y se apueste por la utilización de bolsas de tela.

Vanesa Vargas, de 32 años, usa dos fundas de tela para las compras. La una es para frutas y verduras y la otra, que siempre la lleva en la cartera, le sirve para comprar en farmacias o tiendas. Ella evita el uso de plásticos para cuidar el ambiente.

Albán apoya el uso de la tela, pero aclara que tiene que lavarse constantemente para garantizar la higiene de los productos. Fernanda Solís, encargada del tema de desechos de Acción Ecológica, agrega que para evitar el uso insostenible de las fundas y la basura se debe apostar por el consumo de productos orgánicos.

El ahorro

Si utiliza una bolsa de tela para las compras ahorrará hasta seis bolsas por semana, es decir, unas 24 bolsas al mes.

Procesar y reciclar una tonelada de bolsas plásticas actualmente cuesta al menos unos USD 4 000.

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