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A Juan Armando Molina le sonó bien la idea de asegurar su futuro, de dejar de pensar solo en el presente. En 1991 escuchó a otros colegas maestros hablar del Fondo de Cesantía del Magisterio Ecuatoriano (FCME). Y se sumó.

No recuerda de cuánto fue su primer aporte. Ahora le descuentan USD 57 al mes, pero el mínimo es 10. La recaudación mensual del Fondo es de USD 12 000 000 entre aportes y pago de créditos.

Este Vicerrector de un plantel del sur de Quito tiene ahorrados USD 6 000 en su cuenta personal. Ya sabe cómo los usará. Cuando se jubile quiere convertir en una floricultora un terreno que tiene en Cotopaxi, donde nació.

Pese a tener planes, Molina aún no está listo para retirarse: cumplió 57 años de edad y 29 de servicio. Hace años accedió a un crédito en el Fondo para adquirir cabinas telefónicas de Andinatel. Y hace poco pidió otro préstamo de USD 5 500 para completar el costo de un auto. "En las cooperativas y en los bancos, el interés anual es del 17% y en el Fondo pagamos el 12%", señala. Entre el 2011 y el 2012, el Fondo ha mantenido 55 246 créditos de consumo, por USD 237 millones. Cada año ­ofrecen 6 000 nuevos.

Cuando un profesional ingresa al Magisterio puede, de modo voluntario, afiliarse al Fondo y desde el sexto mes accede a créditos. En el 2006 comenzaron a ofrecer programas de vivienda. Hasta la fecha ha entregado 8 700 casas, villas y departamentos. Tienen 36 ciudadelas del Maestro en 17 provincias, incluso en Galápagos.

Pero tienen otros beneficios. Este año, según Mónica Ayala, presidenta del Fondo de Cesantía en Pichincha, trabajan en mantener la fidelidad del maestro en función de la atención integral de sus intereses familiares y personales.

El Fondo obtiene intereses gracias a los créditos que ofrece. Pero, además, invierte en bonos del Estado (USD 24 millones), en la banca y en el Mercado de Valores. Compran emisiones de empresas y las vuelven a colocar cuando necesitan liquidez para entregar las cesantías de sus afiliados que se jubilan, por ejemplo.

Mónica Villagómez, de la Bolsa de Valores de Quito, expresa que el Fondo de Cesantía del Magisterio es uno de sus importantes inversionistas institucionales en el país. ¿Por qué? "Por los montos que manejan, de manera frecuente conversamos con sus directivos sobre su participación en el mercado".

Ahora, la dirigencia del Fondo busca que por los menos 12 000 de sus 83 555 afiliados activos inviertan USD 1 000 (por acción) en la Central Hidroeléctrica Sabanilla, ubicada en Zamora. La inversión total sería de USD 62 millones. Juan Armando Molina quiere comprar dos acciones, es decir invertirá USD 2 000 en Sabanilla. "Si no tenemos dinero en efectivo para invertir, el Fondo nos descontaría USD 15 cada mes, nos dan 44 meses de plazo".

Pero hay más planes para el futuro. Los afiliados del Fondo cuentan con un terreno en Puerto Cayo; la proyección es convertirlo en un hotel dedicado a las personas de la tercera edad, para que los maestros puedan quedarse una semana y tener el servicio de todo incluido. Pero no han avanzado en la construcción. Algo parecido ofrece Derrama Magisterial de Perú, institución de seguridad social de los maestros de colegios estatales de ese país. Ellos administran siete hoteles y seis centros recreacionales. Pero esta institución tiene 48 años, ofrece beneficios por retiro, invalidez y fallecimiento; créditos y planes de vivienda, como lo hace su similar en Ecuador.

Además, brinda la oportunidad de capacitación, maestrías internacionales y diplomados.

Recursos en manos del Biess

  • En noviembre del 2012, Hólger Chávez, asambleísta de Alianza País, presentó el proyecto de Ley de Cesantía del Magisterio. El oficialista propone dar paso a la transferencia y administración de los recursos del Fondo al Institución Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), a través de su banco (Biess). Chávez indica que el Biess ofrecería líneas de crédito preferentes para los afiliados al Fondo y permitiría la adhesión de nuevos integrantes del Magisterio.
  • En el 2005, la Procuraduría General del Estado definió que los contratos de cesantía y jubilación adicional del Magisterio eran fondos provisionales cerrados, distintos a los del IESS. En julio del 2008, el IESS entregó USD 60 856 737 de 122 398 afiliados. Les pagaba una tasa de 4% y cobraba por administración 3%. Así funcionó 45 años. Ahora el Fondo cuenta con USD 415 millones.
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