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En épocas de clases, las salchipapas y las hamburguesas son las reinas de algunos bares escolares de Quito. Aunque a lo largo del año lectivo hacen su aparición estelar otros productos como pizzas, hot dogs, donas y, últimamente, los fideos instantáneos.

EL COMERCIO visitó los bares de ocho colegios de la capi- tal, cuatro públicos y cuatro privados del norte de la capital, y en todos encontró un menú muy atractivo para el paladar, pero perjudicial para la salud de los alumnos.

Entonces, la pregunta que flota en el ambiente es dónde quedó el Reglamento para el Funcionamiento de Bares Escolares del Sistema Nacional de Educación, emitido por los ministerios de Educación y de Salud Pública, el 15 de octubre del 2010.

La idea era fomentar el consumo de alimentos sanos y bajar el de comida chatarra entre los niños y adolescentes del país. Según datos del Ministerio de Salud Pública, el 22% de los menores sufre de sobrepeso. El estudio señalaba también que el 70% de la oferta de productos que tienen los bares corresponde a comida chatarra.

Siguiendo con el recorrido por los ocho bares escolares, en ninguno faltaban los clásicos hot dogs ni las donas, dos productos que encan- tan a los estudiantes y tienen gran demanda, admiten ellos mismos.

Todos los 24 entrevistados de los ocho planteles, desde la más pequeña, de 12 años, hasta el mayor, de 17, se han mantenido fieles a lo que se considera un alimento ‘tradición’ de los bares: las salchipapas. “El bar que no venda las ‘chancrosas’ no se puede llamar bar”, dicen algunos estudiantes.

Además, los chicos no quieren ni oír hablar de chochos con tostado, choclo con queso, arroz con leche, ensalada de frutas… “Eso ya se come en la casa”, menciona uno.

“Pero esos alimentos son los que mayoritariamente se deberían consumir”, enfatiza Vilma Verde- soto, nutricionista de la Clínica Internacional.

Es que, como Verdesoto admite, se continúa pensando que un menú saludable es igual a un menú poco sabroso y atractivo.

“Estas ideas son tan extendidas como erróneas”, agrega, “se mantienen en la conciencia de los chicos y, por defecto, en el trabajo de las personas que están al frente de los bares de los planteles”.

Por eso “mayoritariamente preparamos alimentos que sabemos que los chicos van a comprar, porque los productos sanos se quedan y a nosotros mismos nos toca comer”, asegura el administrador del bar de un colegio que prefirió que no citemos su nombre.

Verdesoto admite que la persona es la única que debe cuidar y velar por su salud, “pero los niños y jóvenes están comiendo solo lo que les gusta y no lo que su cuerpo necesita, por eso se están enfermando y a corta edad ya están con problemas de orden metabólico”.

Ante esa realidad, sugiere Verdesoto, los padres de familia deben velar por la salud de sus hijos y, por ello, deberían estar pendientes de lo que están vendiendo en los bares o, a su vez, tendrían que enviarles la colación desde casa.

Nora Falconí, nutricionista de la Clínica de Endocare, está de acuerdo con ese consejo porque el consumo prolongado de productos chatarra les podría traer obesidad e incluso, aunque parezca contradictorio, anemia.

Con este panorama, Falconí sugiere incrementar el consumo de frutas, vegetales y agua; además de productos más tradicionales como chochos o mellocos.

Otro consejo que ofrece Falconí: “los padres de familia deben armar la lonchera en casa y evitar enviar dinero para que se compre en el bar de su colegio”.

En algunos países este fenómeno es tratado como una política de Estado para frenar el sobrepeso. En Francia, por ejemplo, se prohibió la venta de gaseosas en los colegios mientras que en Estados Unidos se restringió la leche saborizada en los almuerzos escolares.

La comida rápida y sus consecuencias El consumo de la comida rápida tres veces por semana podría generar asma y eccemas en niños y adolescentes, según un estudio de la publicación médica especializada Thorax, parte del British Medical Journal.

La obesidad está declarada como la epidemia global del siglo XXI por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se estima que para el 2015 en el Ecuador exista un 58,3% de sobrepeso en las mujeres y un 46,5% en los hombres.

La obesidad puede causar hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, artrosis...

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