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'Mamá Quico'. Así la llaman sus 22 nietos, 26 bisnietos y sus cinco tataranietos. María Cleotilde Culqui nació en Latacunga el 20 de octubre de 1918. Por el nombre de la actriz Angelines Fernández, quien interpretaba a Doña Cleotilde en la vecindad del Chavo, sus nietos la bautizaron como 'mamá Quico'. Así lo recuerda la mayor de sus 12 hijos, Gladys Tobar, de 75 años.

Hasta hace nueve años, María Cleotilde vivía junto con su esposo en una casa ubicada en el valle de Los Chillos. Después de la muerte de su compañero Pedro Tobar, de 99 años, ella continuó en su domicilio, pero sus familiares se organizaron para cuidarla. Su nieto Enrique Díaz y su esposa Monserrat Demera se encargan de su alimentación, aseo y de hacerle compañía. Durante la semana sus hijos la visitan; la llevan de paseo o a la casa de alguno de ellos.

Es jueves y María Cleotilde visita la casa de su hijo Marco Tobar. Sentada en un sillón de la sala mueve su bastón al son del albazo El canelazo. "Abra la puerta señora/ véndame un canelacito/", canta. "Me acuerdo de las fiestas de San Buenaventura, en Latacunga. Esas eran fiestas", dice con una sonrisa.

A la hora del almuerzo, María Cleotilde se levanta del sillón con la ayuda de su hijo, su nieto y su bisnieto. Come por su cuenta y pide que no bajen el volumen a la música. En la mesa, Gladys Tobar cuenta que nunca fue una opción enviarla a un hospicio. "Somos una familia numerosa. Cuidar de ella no es una obligación, es devolverle un poco de lo mucho que nos dio".

La memoria de corto plazo de Mamá Quico es frágil, a veces no recuerda dónde está, pero su memoria histórica parece intacta. Recuerda que trabajó en casa de Ana María Velasco, hermana del expresidente Velasco Ibarra. "El doctor Velasco era muy bueno, nunca se quejaba de la comida que preparábamos". Gladys agrega que al laborar en casas de políticos su mamá tomó como hábito leer y lo inculcó a sus hijos.

imagenPara Marco Daniel Tobar, la memoria histórica de su abuela es un patrimonio familiar. "Conversar con ella es como si te leyera un cuento". Por medio de su abuela conoció cómo eran la gente y las plazas del Quito de los años cuarenta. Antes de irse a su trabajo se acerca a ella, la besa en la frente y le dice "la bendición 'Mamá Quico'".

A sus 95 años, María Cleotilde no ha sido sometida a ninguna operación, no tiene problemas pulmonares, de osteoporosis ni diabetes. Únicamente toma Carvedilol, para su presión arterial. La mujer no tiene seguro social.

Solo el 12% es jubilado

En Ecuador hay 940 905 adultos mayores de 65 años, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). De ellos, el 49% vive con sus hijos. Las enfermedades más comunes en esta población son la osteoporosis (19%), diabetes (13%), dolencias del corazón (13%) y pulmonares (8%).

Pese a ello, tres de cada 4 mayores de 65 años no tienen seguridad social. En el país solo hay 232 035 personas de este grupo registradas en los tres seguros sociales (IESS, Issfa e Isspol): 117 170 están jubilados (71 013 hombres y 46 157 mujeres) y 114 865 afiliados.

La vida en un geriátrico

A diferencia de María Cleotilde, Celeida Buyol no tiene nietos, pero sí un hijo. La mujer de 98 años cuenta que él decidió llevarla hace ocho años al Hogar Geriátrico San José, en el sur de Quito. Dice estar a gusto en el lugar. Cuenta entusiasmada que allí encontró amigos con quienes juega cada día '40'. Junto a ella está Carlos Yánez, de 78 años, quien llegó por sus propios medios hace cuatro meses. "No quiero ser una carga para mis hijos. Antes de convertirme en una molestia dejé mi casa".

La psicóloga Alejandra Cajo sostiene que un ancianato es una buena opción, "siempre y cuando él vaya por su voluntad, nunca obligado. La familia debe reunirse y conversar con él antes de tomar una decisión". Agrega que la sensación de abandono en está población puede causar tal depresión que podría agudizar problemas de salud. Según el INEC, la satisfacción en la vida del adulto mayor aumenta considerablemente (83%) cuando vive acompañado.

Yánez cuenta que los fines de semana sus hijos y nietos lo visitan. Al preguntarle sobre el cuidado que dio a sus padres, indica que "nunca se me ocurrió que vivieran en un ancianato. Pensar en eso era como cometer un crimen. Pero eso era antes, los tiempos han cambiado y los hijos tienen otras prioridades".

Para él, la visita de su familia es importante pero no trascendental. Considera que el cuidado de los hijos debe ser voluntario. "Sé que las leyes nos amparan, pero no quiero que mis hijos me visiten porque la Ley les obliga".

Los artículos 36, 37 y 38 de la Constitución garantizan los derechos a este grupo vulnerable. Especifica que la ley sancionará el abandono por parte de sus familiares o instituciones establecidas para su protección.

En julio del 2012, la Asamblea aprobó el informe del proyecto de Ley del Adulto Mayor. La asambleísta Lourdes Tibán dice que la propuesta tiene un año sin que fuera calificada para llegar al Pleno. Un tema que se plantea es demandar al familiar del adulto mayor, para que por orden de juez suministre una pensión.

En el Geriátrico San José, los residentes, 116 adultos mayores, reciben terapia física y ocupacional. En un pabellón deambulan las personas con demencia senil. Unos caminan sin rumbo, otros permanecen sentados en silencio. Una mujer de cabello blanco sostiene en sus brazos a un muñeco con apariencia de bebé. "Duérmete niño, duérmete ya…", solloza.

Los consejos

  • Acuerdos. Hable sobre las responsabilidades que cada integrante de la familia deberá cumplir con el adulto mayor.

  • Rutina. Establezca horas para las actividades que realice. Esto le ayudará a que conserve sus horarios de sueño y esté siempre activo física y mentalmente.

  • Plan de seguridad. Evite que se caiga retirando los obstáculos y colocando soportes en las duchas y en las gradas.

  • Las medicinas. Lleve un registro de los medicamentos que toma. Use pastilleros.
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