Tiempo de lectura: 2' 14'' No. de palabras: 367

Desde las 15:00 de ayer varios personajes públicos llegaron hasta el Paraninfo de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Entre ellos Rodrigo Borja, Augusto Barrera, entre otros.

En el interior del salón una gran fotografía del médico, periodista y político Plutarco Naranjo rememoraba su imagen. ‘1921-2012’ se podía leer al pie del retrato.

Bajo su figura había 25 ramos de rosas y claveles. En el centro del Paraninfo se ubicó el féretro donde descansaba el científico e investigador de larga data, profesor universitario y escritor.

Luego de entonar el Himno Nacional, Enrique Ayala Mora historiador y amigo de Plutarco –como lo recordó con camaradería- exaltó su faceta humana. “Los que conocimos a Plutarco sabemos que antes del científico y militante había un maravilloso ser humano”.

Al terminar su intervención Ayala abrazó a ‘Quetita’, Enriqueta Banda, compañera de vida del insigne médico. Juan Cordero, director de la Academia de Historia, citó una frase: “la vida pasa pero la energía vital permanece”, refiriéndose al legado del fallecido.

Naranjo solía decir que su primer artículo lo realizó a los 6 años. “Fue una redacción escolar para su madre”, recordó Reinaldo Páez, presidente de la Academia de Medicina, quien destacó su gestión como ministro de Salud en el gobierno de Rodrigo Borja.

Páez endureció su voz cuando citó a Naranjo: “La filosofía y la praxis de la atención primaria de salud lleva intrínseco el lema, más salud y menos enfermos en los hospitales”. Y es que Naranjo planteó la necesidad de descentralizar la salud pública, sustituir la estructura vertical en la administración de esta Cartera por sistemas locales de salud primaria.

Al rememorar su vocación por la medicina y el servicio social Fernando Sacoto, colaborador de Naranjo, contó cómo un domingo de marzo de 1989 el galeno lloró en un congreso médico al ver a una estudiante que llegó con su bebé en brazos. “Dijo que era una muestra de profunda vocación, sentimiento que él nos inculcó”.

Los restos del doctor Plutarco Naranjo fueron trasladados al Camposanto Monteolivo.

Califique
2
( votos)