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Desde enero del 2014, las grandes tiendas -especialmente supermercados- en Los Ángeles no podrán entregar fundas plásticas. En esta ciudad estadounidense se calculó que se gasta cerca de USD 2 millones cada año en la limpieza de la basura provocada por las bolsas plásticas que usan sus habitantes.

Esta ley que fue aprobada a fines de junio obliga a los clientes a llevar sus propias bolsas. Quienes no lo hagan, tendrán que pagar 10 centavos por cada una que usen.

En Quito aún no existen normas que regulen este uso. Hay ciudadanos, sin embargo, que tienen la iniciativa de utilizar fundas que no sean de plástico y puedan usarse más de una ocasión.

Cada vez que María Isabel Yerovi va al supermercado lleva sus propias bolsas. Lo hace desde hace tres años, luego de regresar de vivir dos años en Nueva York donde acudía a 'Shop rite', una tienda en la que las bolsas para las compras costaban 50 centavos.

Yerovi, quiteña de 30 años, agrega que las de plástico se rompen más rápido y no se pueden volver a usar. "Cada vez que me preguntan por qué las uso, respondo que es por el respeto al planeta y que además no necesito desperdiciar recursos".

Se calcula que si se utiliza una bolsa de tela para las compras se ahorra hasta seis por semana, es decir, unas 24 bolsas al mes. Procesar y reciclar una tonelada de bolsas plásticas actualmente cuesta al menos unos USD 4 000.

Las fundas de cambrella o de tela pueden durar hasta dos años siempre y cuando tengan un cuidado adecuado. Es recomendable lavarlas en la lavadora, junto al resto de ropa, y cuando se la seque debe ser dentro de casa. Si se la expone mucho tiempo al sol es probable que se destruya más rápido y dure apenas seis meses.

En Quito hay empresas, como Supermaxi y Almacenes Tía, que promueven su uso mediante promociones a sus clientes.

Actualmente desarrollan la campaña 'Tu funda por el planeta' que funciona en los 44 locales a escala nacional. Emplean un sistema de 'ecomonedas' en que al cliente que lleva sus propias fundas se le entrega un cartón circular.

Según Supermaxi, cada funda plástica Oxo Biodegradable -que son las que utilizan-, tiene un costo de 3 centavos. Por eso, ese es el valor de la Eco-moneda que es depositada en una ánfora en el mismo establecimiento.

El valor acumulado con la eco-moneda es entregado al Ministerio del Ambiente -Sistema de Áreas Protegidas-, a Punto Verde y TNC, una ONG internacional, que en Ecuador está enfocada en la protección del jaguar.

Almacenes Tía también las vende desde hace cuatro años. Cada vez que se inaugura un nuevo local de esta cadena, regalan 500 bolsas reutilizables a sus clientes.

José Gabriel Monsalve, gerente de Ecograf, fabrica este tipo de bolsas. Cuenta que empezó con la producción por la demanda de sus clientes que pedían artículos promocionales ecoamigables. En total son cerca de 50 empresas que han hecho pedidos a Ecograf, "con la idea de llevar un mensaje ecológico", comenta Monsalve.

En Zabal, Patricia Maldonado también tiene su lista de clientes que solicitan la elaboración de estas fundas. Empezó produciendo bolsos casuales pero la demanda de las ecoamigables la llevó a incluirlas en su lista de productos.

Aunque el uso de estas fundas no es una tendencia aún, los cambios empiezan a visibilizarse: en las dos primeras semanas de la campaña en Supermaxi, se recolectaron 380 Eco-monedas.

Incentivos para que los taxis sean más ecológicos

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Unos 50 taxis eléctricos circularán por primera vez en Bogotá a partir del próximo 2 de septiembre, bajo un distintivo de color azul que romperá con el ya tradicional amarillo.

Los vehículos de la empresa BYD son importados de China, que se han beneficiado de un paquete de medidas de reducción arancelaria al 0% con el objetivo de promover la adquisición de estos taxis en distintos puntos del país.

Estas medidas contemplan, según la viceministra de Medio Ambiente, Adriana Soto, una reducción arancelaria durante los próximos tres años para 2 250 vehículos eléctricos, de los cuales taxis, automóviles y camionetas podrán ser importados con arancel cero en lugar del 35% actual, mientras que para los autobuses y camiones la rebaja a cero parte del 15%.

Asimismo, 2 250 vehículos híbridos más podrán entrar al país con un arancel del 5% en lugar del 35%. "Con este paquete de incentivos se espera que otras ciudades del país se sumen al uso de vehículos eléctricos e híbridos para el transporte público de pasajeros con el fin de reducir el material particular que es considerado el mayor problema de contaminación del aire y por lo tanto de salud pública en el país".

El proyecto, en el que también participan de primera mano la Alcaldía de Bogotá y otras entidades como la Fundación Clinton, contará por ahora con un parque automotor de 50 vehículos llamados "Biotaxi", alimentados por baterías internas recargables.

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