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Era un jovencito delgado, sumiso, cohibido. Tenía 16 años y estudiaba en un colegio fiscal de Guayaquil. "No quería acercarme. Para ellos era el raro, a quien le lanzaban papeles, pelotazos. Era el centro de burlas y bofetadas. Era gay y no quería admitirlo".

El relato es de Georgina, alta, espigada, de cabellera rubia, de ojos profundos enmarcados en colorete oscuro. "Hasta los 18 años traté de ser varonil. Pero eso era lo que la sociedad quería de mí y no lo que yo era. Entonces, opté por ser Georgina Feikers".

Su historia se repite hoy. Plan Diversidad, un grupo que reúne a gais, lesbianas, bisexuales y transgéneros, suma varias denuncias de acoso o bullying por orientación sexual en colegios de la ciudad.

Jóvenes que no van al baño del colegio por temor a agresiones. Alumnos que deben soportar que sus maestros les digan gais frente a la clase. Chicos a quienes les negaron matrícula por su homosexualidad. Lesbianas que no podían asistir a clases de educación física.

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el 2012, recoge algunos datos de América Latina. Una alta proporción de estudiantes lesbianas, gais y bisexuales informó ser víctima de bulliyng homofóbico en Chile (68%), Guatemala (53%), México (61%) y Perú (66%).

En Brasil, más del 40% de hombres gais reportó agresiones físicas en la escuela. Un estudio en varios países reveló que el 10% dijo tener una vida "dura y triste" a causa de la intimidación por su orientación, el 25% dijo que la experiencia los hizo "inseguros". En Chile, casi un 15% pensó en el suicidio.

De Ecuador no hay estadísticas. "Es un secreto a voces. Hay que combatir la homofobia, la lesbofobia y la transfobia en la enseñanza mediante la educación, mediante políticas públicas", indicó Óscar Ugarte, de Plan Diversidad.

Este colectivo promueve una campaña de sensibilización para hablar del tema en establecimientos educativos. En esta semana colocarán carpas informativas en universidades y parques.

La asambleísta Gina Godoy asegura que el problema es más grave en los planteles fiscales y abarca distintas formas. Durante un foro contra el acoso por orientación sexual, la semana pasada en Guayaquil, recordó un estudio sobre violencia entre estudiantes, de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

El año pasado, 16 países fueron evaluados. Cerca del 62% de los estudiantes consultados -de sexto grado de primaria- declaró sufrir algún tipo de violencia. En Ecuador, el 21,9% manifestó ser víctima de violencia física.

Aunque en Ecuador no hay planes específicos para prevenir estos casos, Godoy explica que la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) da algunas pautas, como el papel de las Juntas de Resolución de Conflictos y las sanciones por "actos de violencia, de hecho o palabra".

La guía del 2012 de buenas políticas y prácticas en educación para la salud de la ONU, 'Las respuestas del sector educativo al bulliyng homofóbico', da sugerencias más claras. Establecer una política anti-bullying es el primer paso. De ahí parten estrategias de prevención y capacitación a la comunidad educativa. Aconseja cultivar una cultura abierta, que ofrezca "información explícita sobre género, diversidad y discriminación".

La guía además recomienda contar con un consejero que detecte quejas de discriminación y otros comportamientos negativos para canalizar ayuda a la víctima.

Diversas máscaras

  • El bullying homofóbico  puede adoptar diversas formas, desde burlas, insultos y violencia a la difusión de rumores.
  • La intimidación, los empujones y golpes y el aislamiento social afectan tanto a la parte física como a la psicológica.
  • El acoso cibernético,  con la proliferación de las redes sociales, gana más espacio. El abuso físico o sexual puede llevar al suicidio del acosado.
  • La Unesco SEnS alerta que el bullying homofóbico, en algunos casos, procede de docentes y de otro tipo de personal de la escuela.
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