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En el Ecuador no hay cifras oficiales sobre la población LGBTI ni estudios o encuestas que indiquen en qué ciudades se encuentran; en qué condiciones viven o cuántas agrupaciones de este tipo existen.

La página web de la Comisión de Transición hacia el Consejo de las Mujeres y la Igualdad de Género (creada como ente gubernamental en el 2009) señala que 19 organizaciones LGBTI están inscritas en el país. En Quito hay 10; en Guayaquil, 6; y una en Salinas, Cuenca y Machala.

Eso aunque el 15 de noviembre del 2012 el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) inició un estudio para conocer las condiciones de vida, inclusión social y derechos humanos de la población LGBTI en Ecuador.

Una de las razones por la que no existen estadísticas de este grupo es la discriminación, señala Pamela Troya, activista que el lunes último presentó junto con su pareja, Gabriela Correa, la documentación necesaria para solicitar un turno y contraer matrimonio.

Pamela pertenece al colectivo Diversidad, la Red LGBTI Ecuador, que reúne a 15 organizaciones y a varias personas que suman esfuerzos para luchar por la igualdad ante la Ley de toda la ciudadanía. La activista comenta que el grupo lleva apenas tres meses de formación. "Aún no tenemos estatutos, pero estamos en el proceso. Lo que nos interesa es que los grupos LGBTI nos unamos y peleemos por nuestros derechos".

La Red apoya la campaña "Matrimonio civil igualitario, los mismos derechos con los mismos nombres". Para Pamela Troya la historia en cuanto a discriminación a grupos LGBTI es amplia, pero dice que la lucha de reivindicación toma fuerza. Indica que el inicio del camino se abrió en 1997 cuando se despenalizó a la homosexualidad. Hasta esa fecha el Código Penal establecía cárcel de entre cuatro y ocho años para quienes se declaraban gais, lesbianas, transexuales o transgénero.

En ese entonces, Pamela tenía 14 años, estaba en el colegio y sentía gusto por personas del mismo sexo. "Eso fue un logro y ayudó a que las personas homosexuales se visibilizaran". Fue así como en 1998 se realizó en Quito la primera marcha pública denominada del Orgullo Gay.

Ahí, los participantes exigieron la no discriminación por orientación sexual, la inclusión de la identidad de género, la tipificación de crímenes de odio por orientación sexual, la legalización de las uniones de hecho entre personas del mismo sexo. "Se hablaba de unión de hecho, pero no del derecho al matrimonio" comenta la activista. Para ella -recién- en la Constitución del 2008 se les dio "como premio consuelo" la unión de hecho.

Otra de las actividades que ha llevado este grupo fue en septiembre del 2012, ahí se propuso una reforma a la Ley del Registro Civil vigente, que tramita la Comisión de Gobiernos Autónomos de la Asamblea. La principal modificación es que en la cédula se cambie la palabra sexo por género. Para la población transexual el género es una categoría amplia, que permite identificar la opción sexual con la que una persona se define.

El sexo, creen las agrupaciones, debería ir en la partida de nacimiento y no en el documento de ciudadanía. Para Juan Carlos Andrade, psicólogo, esta es la primera vez que en Ecuador una pareja del mismo sexo acude al Registro Civil para contraer matrimonio. "La sociedad no puede invisibilizar a una población existente desde hace tiempo. Los homosexuales somos reales, sentimos y amamos".

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