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En La Plata, Argentina, se construyó una planta experimental en la que mensualmente se neutralizan los componentes contaminantes de unos 100 kilos de pilas.

La iniciativa está a cargo de un grupo de profesionales de la Comisión de Investigaciones Científicas de esta ciudad.

Juguetes, electrodomésticos, relojes son parte de la vida moderna. Estos llevan pilas, esas pequeñas piezas que pasan desapercibidas hasta que se agotan y se convierten en un residuo con compuestos químicos que pueden afectar negativamente al ambiente. Conscientes de esa problemática, los profesionales de la Comisión de Investigaciones Científicas montaron esta planta experimental.

Desde marzo, en el Laboratorio de Servicios a la Industria y el Sistema Científico que funciona en el campus científico de Camino Centenario y 505, separan las pilas, las tratan y recuperan sus partes. De la chatarra se extrae el hierro y luego, el zinc y el manganeso, hasta dejarlos aptos para distintas aplicaciones.

La idea se gestó en el 2005 y a partir de eso se diseñó una planta piloto en la que se podían procesar 5 kilos de pilas por mes. Con los años se consiguió que la CIC financiara la planta experimental con capacidad para recuperar 100 kilos mensuales, pero que además persigue entre sus objetivos entrenar profesionales en el proceso de reciclado.

En relación a la existencia de pilas que contaminan más que otras, todas las que son de marcas conocidas ajustaron su proceso de fabricación para que sus residuos afecten menos el medio ambiente.

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