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Amenos de una hora de Nuevo Rocafuerte -última parroquia ecuatoriana en la ribera del río Napo antes de llegar a Perú- se encuentra la laguna de Jatuncocha, rica en vegetación y animales amazónicos dentro la estación Tambococha del parque nacional Yasuní.

Para llegar al lugar, la canoa que lleva al visitante debe desviarse del río Napo a la derecha, en la frontera con Perú y tomar el río Yasuní.

A diferencia del Napo, que llega a tener un ancho de hasta 5 kilómetros, la cuenca del río Yasuní es mucho más cerrada.

En ciertos tramos se forman dos paredes de árboles ceibos, pambiles o canelos de más de 20 metros de altura separadas por apenas media cuadra de distancia en medio de una profunda vegetación.

Allí se pueden distinguir las primeras especies de aves como son las golondrinas cubiertas de plumas azul marino, negro y blanco que visten sus alas, su pecho y su pequeña cabeza.

También sobrevuela el lugar el jacana, un ave de pico amarillo y cabeza negra y roja, cuyas alas tienen color café rojizo, terracota.

A escasos 20 minutos de navegación por el río Yasuní aparece la laguna de Jatuncocha, un depósito natural del agua café verdosa del río Yasuní en forma de ocho.

Traducido del kichwa al español "jatun" significa amplio y "cocha", charco.

Pese a que la canoa se detiene las ondas persisten en el agua. Son los delfines rosados que se dejan oír cuando soplan agua por su espiráculo, un orificio que tiene este mamífero para respirar.

En la laguna de Jutuncocha, los delfines rosados se dedican a cazar peces. A diferencia de ellos, su navegación no sigue una dirección determinada sino arbitraria.

En pocos segundos pueden desplazarse hasta 150 metros despistando al visitante que quiere contemplarlos.

En la laguna también habita una especie de águila pequeña de plumaje marrón que también se dedica a cazar peces con sus garras.

Los habitantes de la laguna de Jatuncocha

Además de permanecer en la laguna, el visitante puede internarse en sus orillas para apreciar las especies al interior del parque Yasuní. A unos 200 metros de distancia se distingue un conjunto de más de 30 loros guacamayos que raspan con el pico un árbol llamado capirona, mientras emiten fuertes graznidos.

Los guacamayos tienen un plumaje verde intenso con un color turquesa en las puntas de sus alas. El contorno de sus ojos es amarillo y sus picos y patas tienen un tono azul oscuro.

Fernando Sifuentes, guía del parque Yasuní, cuenta que estos guacamayos buscan en el árbol de capirona sales minerales para limpiar su organismo.

Para acercarse a ellos hay que hacer silencio y caminar despacio porque con el menor ruido emprenden rápidamente el vuelo.

Una conducta similar se debe guardar para ver a los monos aulladores, de pelaje rojizo.

Pero al interior del parque además se puede distinguir una gran variedad de árboles medicinales que usan los indígenas huaoranis.

Uno de ellos el árbol de leche caspi que mide unos 10 metros y tiene una corteza marrón oscura. Al lacerarla con un machete, emana de ella un líquido blanquecino y espeso similar a la leche.

Su sabor es similar al de la menta y sirve como un purgante que toman los pueblos originarios, cuenta el guía Cifuentes.

Otro árbol de este bosque primario es el canelo de color amarillo. Con un olor similar al laurel en su interior, su madera sirve como un buen combustible y también para construir canoas que pueden durar hasta 15 años.

Para Sifuentes es importante que toda esta riqueza de flora y fauna cercana a los campos petroleros ITT se conserve intacta.

Por ello, está a favor de la consulta para la no explotación de crudo en este sector de la Amazonía ecuatoriana.


LA CIFRA:
200 especies de mamíferos habitan el Yasuní, junto con 268 de peces, 610 de aves, 111 de anfibios y 107 de reptiles.

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