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Lo s huaorani reconocen a primera vista las huellas de los taromenane en los bosques del Parque Nacional Yasuní. Dicen que ellos pisan solo con la punta de los pies. Así descubren las trochas que los no contactados, quienes recorren en busca de frutos y de caza .

Este tipo de señales encontraron los habitantes de Kawimeno en los alrededores de la laguna de Garzacocha, a 10 minutos a pie de esa comunidad huaorani.

Esas huellas fueron suficientes para que supieran que un grupo aislado estuvo en el sector, a pocos kilómetros del bloque Ishpingo, Tambococha, Tiputini (ITT), en el noreste del Yasuní.

Esto demuestra que la posible explotación petrolera en el ITT incrementaría los riesgos para la supervivencia de los no contactados, asegura Eduardo Pichilingue, coordinador del Centro de Derechos Económicos y Sociales y conocedor sobre estos grupos.

Sobre este avistamiento, los huaorani le contaron a la antropóloga Natalia Wray, quien estudia a los pueblos indígenas amazónicos.

Pero ese no es el único lugar en el que se ha registrado presencia de los taromenane. Este pueblo, que vive sin contacto con el exterior, es seminómada y se mueve por la reserva amazónica (ver mapa), según información de la Organización de la Nacionalidad Huaorani (ONWE). Incluso se los ha ubicado en el borde occidental del ITT, al norte de Kawimeno.

El ministro de Justicia, Lenin Lara, señaló en días pasados que los informes de esa cartera de Estado muestran que no hay presencia de estos grupos en ese bloque petrolero y no es "ni siquiera zona de tránsito". El funcionario aseguró que el avistamiento de pueblos no contactados más cercano al ITT que registró el Ministerio fue a 70 kilómetros de ese sector.

Sin embargo, un informe enviado por esa Cartera de Estado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en abril pasado, incluye un mapa del Ministerio del Ambiente, en el que resaltan cuadro zonas de acciones de los taromenane. Uno de ellos se ubica en el sur del ITT.

Además por la condición seminómada de los taromenane pudiera ocurrir un desplazamiento de estos hacia el interior del ITT. Se determinó que 40 km alrededor de donde asientan su vivienda temporal es el perímetro por el que se movilizan para conseguir sus alimentos. Así lo señala el Informe que la Defensoría del Pueblo envió a la CIDH en el 2011.

Por ello, según Wray, es difícil determinar si los taromenane están o no dentro del bloque ITT. "No se puede asegurar nada. Los monitoreos solo muestran un momento".


La presión y los riesgos

La reducción del espacio de movilidad para las comunidades del Yasuní, a través de la explotación petrolera, representa un riesgo para ellos. Iván Narváez, abogado en Estudios Socioambientales y estudioso de los pueblos de la Amazonía, señala que la explotación petrolera por más de 50 años conduce a un proceso etnocida. Con ese criterio coincide Eduardo Pichilingue, quien fue parte de un proyecto de Gobierno para proetger a estos pueblos.

Las afirmaciones se sustentan en el artículo 57 de la Constitución, que dice que "los territorios de los pueblos en aislamiento voluntario son de posesión ancestral irreductible e intangible, y en ellos estará vedada todo tipo de actividad extractiva… La violación de estos derechos constituirá delito de etnocidio, que será tipificado por la ley".

Además, en el 2006, la CIDH otorgó medidas cautelares a los tagaeri y taromenane. Ahí solicitó al Estado ecuatoriano "la adopción de las medidas necesarias" para evitar la presencia de extraños en el territorio de los dos pueblos.

Narváez dice que el Estado ha tratado de crear un cerco alrededor de la llamada Zona Intangible para que nadie extraño entre. Pero que la presión de petroleras, madereros, colonos, turistas, etc., se puede sentir en los habitantes. "Si no pueden movilizarse por la presión de ese cerco, hay la posibilidad de encontrarse con mayor frecuencia con otros grupos y que se disputen más los recursos".

Entonces el riesgo de nuevos enfrentamientos violentos aumenta. Wray señala que la comunidad huaorani se halla preocupada ante posible ataques de los no contactados si se explotara el ITT. "Los huaorani tienen miedo de que, cuando hay estas presiones externas, se agudice el conflicto interétnico. Son vistos por los no contactados como aliados de los cowuri (extraños). Son pueblos guerreros y lucharán por su territorio".

En marzo pasado, dos ancianos huaorani murieron lanceados en la comunidad de Yarentaro. Semanas después, un grupo de guerreros de esa comunidad aseguró que mataron con armas de fuego a más de 30 taromenane y raptaron a dos niñas. La Fiscalía continúa con las indagaciones del ataque y el Ejecutivo creó una comisión para que investigue los hechos.

José Tonello está al frente de esa comisión. Él señala que las presiones a las que están expuestos los pueblos del Yasuní incluyen el ruido de los sobrevuelos en helicóptero y de los generadores eléctricos, y la luz de los mecheros en los campos petroleros. Este tipo de factores afectan también a los animales del sector y "han perdido caza y pesca porque los ríos están contaminados. Se debe controlar todo lo que no respeta su territorio".

Alfredo Luna, biólogo que ha trabajado en la Amazonía, señala que los pueblos no contactados son ecosistémicos. Es decir, que interactúan con la fauna y flora de su entorno. Por ejemplo, las condiciones naturales del ITT son especiales para la palma morete. Pichilingue asegura que los frutos de esta planta atraen a los animales y por ello también a los taromenane, que aprovechan para cazar y recolectar. "El conflicto por la comida puede ser muy grave".

Tonello sostiene que los peligros para las comunidades del Yasuní vienen desde afuera. Señala que el acceso a escopetas fue fácil para los huaorani de Yarentaro, que presuntamente se vengaron por la muerte de su líder Ompore y su esposa Buganey. Además, a lo largo del río Napo existen caseríos de campesinos y comunidades kichwa, "cuya movilidad se debe controlar para evitar contactos con los taromenane".

Según Luna, esos posibles encuentros con extraños pueden ser también la vía de transmisión de enfermedades como la poliomielitis, la fiebre amarilla o una gripe. Pero el organismo de los no contactados no tiene las suficientes defensas frente a esas dolencias.

Luma teme que estos peligros diezmen a la población taromenane y ocurra un genocidio en la Amazonía ecuatoriana.

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El caso pudiera llegar a instancias internacionales
El caso de los taromenane puede avanzar a instancias internacionales de justicia. Eso implicaría potenciales sanciones contra el Estado ecuatoriano si se presentara riesgos de un posible etnocidio o genocidio contra los no contactados.

El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional señala que se entenderá por genocidio "el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial".

Alejandro Ponce, abogado especialista en Derechos Humanos, señala que ya hubo un caso de extinción de un pueblo en la Amazonía ecuatoriana en la década de 1960: los tetete.

Por ello considera que las personas que permitan las actividades extractivistas o que exploten el bloque ITT pueden enfrentar acusaciones de carácter penal en cortes locales o internacionales por etnocidio o por genocidio.

Ponce también advierte que el Estado podría incluso ser forzado por una corte internacional a abstenerse de explotar y respetar los derechos de los pueblos.

Por irrespetar las medidas cautelares, otorgadas en el 2006 por la CIDH a favor de los pueblos tagaeri y taromenane, el caso puede llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Esta puede tomar medidas por cuenta propia o pueden ser solicitadas por algún ente o persona en particular, como lo hizo Fernando Ponce ante la CIDH.

El abogado Iván Narváez explica que el caso puede llegar hasta esa instancia internacional tras agotar todos los recursos legales en el país. Agrega que el etnocidio incluye también la desaparición de un pueblo a través de la fusión con otras culturas diferentes.


La cronología
Mayo 2003. 23 mujeres y niños taromenane murieron en Bataburo, límite entre Pastaza y Orellana. Presuntamente fueron atacados por guerreros huaorani.

Septiembre 2009. Una mujer campesina y sus dos hijos murieron en un ataque con lanzas en el sector Los Reyes. Supuestamente los taromenane fueron los atacantes.

Marzo 2013. El huaorani Ompore (foto) y su esposa murieron cerca de Yarentaro. Días después, más de 30 taromenane murieron en supuesta venganza.

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