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Entrevista a Christopher Whalley. Director de Seguridad de los Estadios de la Federación Inglesa de Fútbol

¿Cómo logró Inglaterra superar la rivalidad entre barras bravas que provocaron desmanes y violencia?
Tuvimos a los 'hooligans' entre 1970 y 1980, aunque ellos no causaron numerosas muertes, frente a los accidentes. Separamos a los hinchas por sectores. No pusimos mallas sino solo con asientos vacíos y guardias privados.

En Ecuador, el Gobierno decidió retirar a los policías del interior de los estadios. ¿Cuál es la situación en su país?
Eso depende. Es responsabilidad del club dueño del estadio. Pero antes de cada partido, los dirigentes y la Policía local se reúnen para categorizar el nivel de riesgo de cada uno de los 46 partidos semanales en cuatro divisiones. Si hay un riesgo alto, la Policía resguarda en el interior del escenario.

¿Tiene Inglaterra una ley que determina la presencia de la Policía en los estadios?
Tras la tragedia de 1989 en el estadio de Hillsborough, Sheffield (murieron 96 personas), el Gobierno introdujo una ley que obliga a cada estadio tener un certificado de seguridad. Lo emiten los municipios y se exige que haya cuatro guardias por cada 1 000 hinchas, entre otras cosas.

¿Qué hizo Inglaterra contra la violencia en el fútbol?
El primer responsable es el club. Debe tener un cuerpo de guardias capaces de manejar multitudes. Hay un regulación mediante la cual si una persona se comporta mal, un guardia lo echa fuera. Pero si el hincha comete un delito, según la ley nacional, la Policía puede detener al agresor.

¿Los policías y guardias reciben una capacidad especial?
Los guardias son pagados por el club y es a medio tiempo. Su papel es resguardar la integridad de los aficionados. Pero si hay violencia esa es tarea de la Policía.

Usted indica que solo si un partido es de riesgo, hay policías adentro del estadio. ¿Cómo se establece aquello?
Tenemos un sistema de inteligencia con la Policía. Con cada equipo hay un agente que identifica a los hinchas violentos. Luego intercambian y analizan la información con el agente del otro club. Juntos informan al Comandante de Policía y a los dirigentes para que estos midan el nivel de riesgo.

¿Hay una Policía especializada para controlar estadios?
Sí. Los comandantes de Policía tienen que estar capacitados para esa tarea y antes se preparan como asistentes de otro comandante que cumple ese papel.

¿Reciben estos agentes una preparación especial?
Un jefe de Policía se prepara para su rol normal, pero no para actuar en un estadio. Por eso necesitan una capacitación especial. Durante una semana reciben un curso intensivo para estar al mando de los grupos de policías desplazados dentro y fuera del escenario.

¿Quizá no es mejor aplicar medidas preventivas para evitar el consumo de alcohol y drogas en los graderíos?
En Inglaterra se puede consumir bebidas alcohólicas dentro del estadio, pero solo un área especial, bar tras las tribunas. No se puede llevar el alcohol al asiento para mirar el partido. Normalmente venden cerveza, pero si el club decide hasta ofrecen bebidas más fuertes.

¿Se puede decir que Inglaterra logró controlar la violencia?, ¿cómo lo hizo?
El problema duró muchos años. Hasta que ocurrió algo ajeno a la violencia, la tragedia de 1989. Esto cambió la estructura de los estadios y la legislación nacional. Los hinchas comprendieron que su comportamiento puede afectar la seguridad de las personas en el estadio y cambiaron de actitud.

¿Pero fueron necesarias medidas complementarias?
Introducimos cámaras de vigilancia en todos los estadios. Además, hay casi 3 000 personas excluidas de los estadios de fútbol por ser violentos. Eso cambió la situación, porque esos hinchas como no quieren perderse su fútbol ahora se comportan mejor.

¿Eso quiere decir que se ha erradicado la violencia?
No ha desaparecido. Aún hay una minoría que causa violencia. Pero tenemos las medidas adecuadas para manejar la situación. Antes de que yo visitara Ecuador (en noviembre pasado), un hincha entró a la cancha y atacó al arquero local. Se escapó, pero al siguiente día fue identificado mediante las filmaciones, se lo detuvo y fue a prisión. Además fue excluido de los estadios por cinco años.

Para evitar esos incidentes, en Ecuador hay mallas alrededor de la cancha
El gran desastre de 1989, los 96 fallecidos fueron aplastados contra las mallas por una avalancha por exceso del aforo. Pudiéramos poner las mallas, pero a qué riesgo. A cambio hay guardias privados alrededor de la cancha.

¿Es suficiente con los guardias para evitar que los hinchas invadan la cancha?
No. Pero es un delito nacional. Si alguien entra a la cancha sin autorización, un magistrado dicta una orden de exclusión con base en la ley contra delitos en el fútbol, establecida en 1991. Establece tres delitos: ingreso al campo de juego, lanzar un objeto y cantos racistas.

¿Cómo se evita que el hincha excluido se filtre?
Los policías de inteligencia conocen a todos los hinchas de riesgo (violentos) y a los sancionados con una orden de exclusión. Los agentes se ubican en las entradas para evitar que estos ingresen.

¿Dentro de este cambio cuál fue el papel de los clubes?
Pagaron las adecuaciones en los estadios, instalación de telecámaras y la seguridad privada. Además, por cada policía asignado al estadio, el club paga 50 libras esterlinas por hora al Estado.

¿Hubo necesidad de charlas, campañas, etc., para frenar la violencia?
Hubo muchas reuniones y debates en busca de una respuesta al problema. Hoy creo que hemos controlado la situación, aunque sigue pendiente el problema del racismo entre los hinchas.

¿Ante ese comportamiento qué se está haciendo?
Se trata de educar a las hinchadas. La mejor manera de hacerlo no es que lo hagan los jugadores y los entrenadores. Por eso ellos se han ido a las escuelas y colegios a dar su mensaje.

Hoja de vida
Su vida.  En 1975 empezó como administrador de la Liga Profesional. Trabaja en la seguridad de los estadios desde 1987. Aprendió los secretos de Bryan Drew, director de la Unidad Policial de Futbol.

Su pensamiento. Sí es posible controlar la violencia en el fútbol. Lo hemos hecho en Inglaterra. Solo requiere la colaboración de los actores.

Las frases
"Aún tenemos problemas como el racismo y los cantos abusivos de los hinchas".

"El hincha detrás de unas mallas se comporta distinto porque quizá se siente enjaulado".

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