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El partido de ayer entre El Nacional y Universidad Católica, en el Olímpico Atahualpa, fue el primero sin resguardo policial en los graderíos del escenario. 80 policías permanecieron solo en los exteriores, tras la decisión del Ministerio del Interior de retirar a los uniformados de los estadios del país.

Ayer solo 10 uniformados garantizaron las seguridad de los árbitros del partido.

El 23 de junio del 2011 se tomó una decisión similar. El Ministerio del Interior dispuso que la Policía se abstuviera de dar seguridad en el interior de espectáculos públicos como juegos deportivos, etc. Aún así el resguardo policial en los estadios continuó por 90 días.

Cumplido ese plazo, según la página web del Ministerio de Interior, la Federación Ecuatoriana de Fútbol y el Ministerio del Deporte pidieron que se continúe con la vigilancia dentro de los estadios. Pero el ministro del Interior, José Serrano, dispuso nuevamente, el lunes, el retiro de los uniformados tras los incidentes del sábado pasado en el partido D. Quito-Liga (Q).

Ayer, según el capitán Diego Ganchala, a cargo del operativo de ayer en las afueras del Atahualpa, los policías son asignados para esta tarea por circuitos desde sus Unidades de Policía Comunitaria. El personal que está en el retén (de reserva) es destinado a los partidos.

Pero la decisión de esa Cartera de Estado generó preocupación. "Retirar a los agentes del interior de los espectáculos deportivos no se podía decidir de un día para el otro", según el especialista en seguridad, Juan Méndez. "Esto podría terminar en una hecatombe, no se podrá controlar la entrada de licor, pirotecnia, armas o drogas".

Para el catedrático de la Flacso, Fernando Carrión, uno de los mayores problemas con este anuncio "repentino" es quién manejará esta seguridad. "En este rato las hinchadas quedaron a la buena de Dios. Para controlar grandes grupos de población concentrada en un punto, como ocurre en un estadio, se necesita otro tipo de destrezas que el personal de seguridad privada no tiene en el país".

Méndez concuerda en que los agentes de seguridad privada no están preparados para trabajar en eventos masivos. "No tienen ningún entrenamiento".

Por ello, ambos especialistas señalan que es necesario emprender un plan interinstitucional de seguridad en eventos deportivos.

Un grupo de especialistas ingleses visitó el país en noviembre pasado para asesorar sobre el tema. Sugirieron que se detuviera a quien consuma alcohol en los partidos.

Además, en marzo del 2012 se presentó en la Asamblea un proyecto de Ley para la Seguridad en los eventos deportivos. Se argumentó que el problema de la violencia va mucho más allá de la ingesta de bebidas alcohólicas.

No hay personal suficiente

Luis Mena, vicepresidente de la Asociación Nacional de Empresas de Seguridad Privada, reconoció que el trabajo de los agentes privados tiene limitaciones.

Según el representante, los guardias "no están capacitados para el control de multitudes, para el amotinamiento de gente en un espectáculo". Aclaró que los únicos que están preparados para enfrentar este problema son los policías.

"No puede ser que de la noche a la mañana la seguridad privada haga estas actividades. No existe en el país ninguna compañía de seguridad que hoy pueda salir a la calle y controlar multitudes", advirtió Mena. Además, en el ámbito laboral surgiría otro problema: las empresas para cubrir espectáculos de esta naturaleza necesitarían contratar hasta a 500 agentes para custodiar los escenarios.

Las empresas tampoco tienen la capacidad económica para que trabajen solo por un día. "Les garantizo (si el control interno pasa a la seguridad privada) que las consecuencias van a multiplicarse por 10 de lo que sucedió el sábado (en el partido entre Liga de Quito y Deportivo Quito). (Los hinchas) van a pasar por encima de los guardias".

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