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La desesperación de no encontrar a Jenny Pungaña Yambo llevó a su familia a hacer lo imposible para buscarla. La joven desapareció el pasado 17 de agosto en Ambato.

La mañana del jueves último, el cadáver de la muchacha, de 22 años, fue encontrado en el mirador del cerro Casigana en la parroquia Santa Rosa, al suroriente de la capital del Tungurahua.

Ayer, su familia montó una capilla ardiente en las afueras de la vivienda que ocupaba en vida Jenny, ubicada en el barrio La Playa en parroquia Huachi El Belén. Para hoy está previsto el traslado al cementerio local a las 12:00.

Pungaña residía desde pequeña en ese sector. Era la tercera de cinco hermanos. Además, era aficionada al rock por lo que no se perdía los conciertos en compañía de su hermana menor.

En lo que va de este año, otros dos crímenes contra mujeres han conmocionado al país. El 27 de febrero pasado, el cuerpo de Karina del Pozo fue hallado oculto entre matorrales de una quebrada en Quito.

Datos del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana de la capital refieren que entre 2009 y 2012 se han registrado 133 casos de femicidios.

Un caso similar ocurrió en Ibarra (Imbabura). El 28 de febrero la Policía halló el cadáver de Gabriela León, de 25 años. Los uniformados la encontraron oculto en un saco de yute. También fue víctima de agresiones sexuales y de asfixias.

En Tungurahua se han registrado al menos cinco casos de femicidios en los últimos tres años. Uno es el de Jenny Pungaña. Ayer, sus familiares relataron que en el barrio La Playa todos se conocen. Allí viven cerca de 300 personas y la mayoría se dedica a la costura y a la comercialización de ropa, especialmente de pantalones de licra. De hecho, Jenny ayudaba a su papá en el taller de confección de donde se sustenta la familia.

Uno de sus vecinos, Wilson Silva, contó que la última vez que vio a la joven fue el sábado 17 de agosto a las 15:30. "Salió de su casa y me preguntó si tenía labiales en mi tienda, pero como no había se fue. Recuerdo que agitó su mano y me dijo hasta luego vecino".

La joven tenía un compromiso sentimental desde hace tres años. Sin embargo, el día de su desaparición había acordado salir con un amigo de la época del colegio, según confirmaron sus familiares.

Acudieron a una vidente

Su pareja actual manifestó que el sábado 17 cuando llegó a su casa, ubicada en la misma parroquia, y no encontró a Jenny, pensó que fue a la casa de sus padres y que regresaría al día siguiente, pero no supo más de ella.

Transcurrieron dos días y la familia acudió a la Fiscalía para poner la denuncia. Un agente de la Policía Judicial fue asignado para la búsqueda. No conformes, uno de los familiares visitó a una vidente que le comentó que el cuerpo de la joven estaba en una montaña.

Con ese único dato, los padres, otros parientes y amigos comenzaron una búsqueda frenética en los cerros de los alrededores.

Hugo Granizo, amigo de la familia, prestó su vehículo. Cuando llegaron al cerro Casigana observaron un pedazo de tela negra enganchado en un cable de púas de un alambrado. A los pocos metros localizaron el cadáver de la joven entre unos matorrales. En el sitio se emanaba un hedor que los obligó a taparse la nariz.

Ludwing Coronel, comandante de Policía de Tungurahua, explicó que cuando hallaron el cuerpo la chica tenía tres días de fallecida.

Las primeras investigaciones advierten que se trata de un nuevo caso de femicidio. "Se la encontró semidesnuda, con los pantalones hasta las rodillas", reveló Coronel.

Al igual que ocurrió con Karina del Pozo y Gabriela León, Jenny también tenía huellas de asfixia...

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