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En la oficina no ha consumido. No lo ha hecho porque hay cámaras de seguridad y porque la cocaína le produce hiperactividad. Pide que lo llamen José. Trabaja como analista en relaciones internacionales. Tiene 31 años y usa drogas desde que estaba en el colegio.

Hace cuatro años ingresó en esa oficina y hasta ahora nadie se ha dado cuenta de su hábito, en el que gasta hasta USD 600 al año comprando dosis pequeñas.

¿En su oficina alguien le ha alertado de los efectos? Allí no habla de aquello ni del consumo ni de sus consecuencias, menos de la prevención. Este caso no es aislado.

Por ejemplo, en el 2009, las actividades preventivas realizadas por la Dirección Regional del Litoral del Consep cubrieron a solo cuatro empresas y en el 2010, a 147.

Estos datos constan en el denominado Plan Integral de Prevención de Drogas 2012-2013. En el país, hasta el año pasado, en el Directorio de Empresas estaban registradas 179 830 firmas.

Cecilia, en cambio, sí ha recibido charlas, pero por su condición laboral. Como maestra de secundaria ha participado de los talleres que dan las autoridades.

El martes, ella estaba en su casa y allí contó que desde el momento en que cursaba el colegio, hace 15 años, ha ingerido, al menos una vez, cocaína, heroína y marihuana.

Pero desde hace dos años usa exclusivamente LSD, una sustancia que le provoca alucinaciones. Sus efectos duran entre siete y nueve horas. Por eso lo hace en casa. Espera los fines de semana o las vacaciones para encerrarse. "Si usas tu mente hace que alucines, que veas cosas que vuelan. Miro el cielo amarillo o el cabello de una persona puede ser un montón de serpientes". Cuando se encierra lo hace con amigos. La idea es cuidarse mientras persisten los efectos. Desconecta el teléfono de la casa y cuando ha pasado el efecto duerme hasta 12 horas.

  • La necesidad de tratamiento

El Plan Integral dice que en el país 22 603 personas necesitan tratamiento por alcohol, marihuana, cocaína o pasta. Cecilia y José advierten que no necesitan terapia y dicen que por consumir narcóticos, hasta ahora no han tenido problemas en sus oficinas.

En el 2012, el Observatorio Nacional de Drogas (OND) señaló que los costos hospitalarios de atención por intoxicación con alcohol y otras sustancias y pérdidas por ausentismo laboral sumaron USD 8,4 millones entre el 2007 y el 2010. En ese mismo período, 11 685 casos atendidos se relacionaron con el uso de sustancias ilícitas.

La semana pasada, Irene, una secretaria que habla tres idiomas, vació su cartera y de allí sacó seis frascos de cristal en donde guarda diferentes tipos de marihuana. En su bolsa de cosméticos también tiene gotas artificiales para evitar el enrojecimiento de los ojos. Así logra que en el trabajo no descubran que consume droga hace cinco años. Abre cada frasco y muestra los cogollos de marihuana, que irá consumiendo en un mes. "No lo hago en el trabajo". Cuenta que consume antes de ir a la oficina, mientras toma café en su casa o cuando sale con amigos. Las dosis son las mismas: "Dos pipazos y siento que se me va todo el estrés".

¿Durante el horario de trabajo no siente ganas, sobre todo cuando hay estrés? "Sí, pero yo sé que allí debo estar concentrada, que no puedo descuidar esas responsabilidades. Me aguanto hasta la noche".

En su trabajo, a ella tampoco le han hablado de los efectos de estas sustancias, al igual que a Ana. Ella vende productos químicos y gasta hasta USD 40 al mes para comprar las dosis. La última vez que escuchó algo de los efectos fue en el colegio.

En el Comité Empresarial Ecuatoriano, que reúne a unos 600 empresarios en el país, hablar sobre la prevención, el uso o rehabilitación "no son temas que se hayan topado". Lo reconoce Roberto Aspiazu, representante del gremio.

  • Las pérdidas ocasionadas

Iván, de 34 años, es empleado privado y está a punto de comprarse una casa. Allí vivirá junto a su pareja, una profesora, y dice que sembrará una planta de marihuana.

Ambos consumen esa sustancia una o dos veces a la semana. Iván la probó desde que tenía 18 años y su pareja recién en enero. Él dice que fuma antes de ir a trabajar, pero no en su oficina. Él conoce las cifras sobre muertes por ingesta de drogas. Según el INEC, de las 2 138 muertes relacionadas a esta causa, entre el 2007 y el 2010, el 97,4% se atribuye al consumo de alcohol, el resto (2,6%) a otras sustancias como cocaína, pasta base, heroína o marihuana. También dijo que los costos por la pérdida de productividad ocasionada por esas muertes fueron de USD 93,9 millones.

El secretario Ejecutivo del Consep, Rodrigo Vélez, en una entrevista con este Diario, reconoció que los costos del consumo de drogas son elevados, no solo en el sistema de salud sino hasta para el empleador, porque los profesionales que usan son propensos a sufrir accidentes, a rendir menos o a ­ausentarse de sus trabajos.

Para explicar que la droga de mayor consumo es el alcohol, cita un estudio de morbilidad en la población entre el 2007 y 2010.

José describe el efecto "como si en un minuto me tomara 20 litros de un energizante". Dice que en las fiestas a las que acude una vez al mes aspira dos o tres 'rayas', cerca de 2 gramos de cocaína. El resto del tiempo fuma marihuana.

  • Las dosis y sus efectos

El psiquiatra Luis Mora dice que las personas que consumen droga durante unas tres o cinco veces al año, en fiestas o reuniones, son consumidores sociales. Si lo hacen todos los días, los cataloga como dependientes y "si su cuerpo les pide más de dos veces en el día y en mayor frecuencia se trata de una persona que abusa de las drogas".

Fernanda cuenta que no consume en su oficina porque tiene miedo que los sensores de humo se activen cuando fuma marihuana. Lo hace cuando sale y está en reuniones con amigos. "A mí por lo general me la regalan. Esta bolsa (una funda que contiene como media taza de marihuana) me la dio mi hermana. Creo que me durará un mes".

Ella tiene 23 años y desde hace cuatro meses se encarga de la selección de personal o de elaborar perfiles profesionales en una institución. Por las noches, aún con el uniforme del trabajo, asiste a la universidad, donde estudia Psicología. Allí sí le han prevenido sobre el consumo de drogas, pero aclara que lo han hecho una vez al año, cuando se celebra el Día Mundial del no Consumo de Drogas.

La prevención es tema que Cecilia, la maestra de secundaria que consume LSD, precisamente topa en las aulas. A ella le ha tocado realizar campañas con estudiantes de segundo de bachillerato. "Primero les digo que diferencien los efectos de cada droga, no es lo mismo el tabaco que la marihuana, el LSD que la heroína".

Ella dice ser "consumidora responsable". Así también se califica José y piensa cultivar su propia mata de marihuana.

22 603 personas requerirían de tratamiento porque abusan en el consumo de narcóticos.

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