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Los defensores de los pueblos no contactados hacen un llamado urgente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En una comunicado, vía correo electrónico, remitido hoy, 20 de septiembre, advierte de que "vemos que existe un peligro enorme de que se produzca una nueva masacre" como la ocurrida el 29 de marzo pasado. Ese día, tras el ataque de un grupo huaorani, ocurrió la matanza de más de 30 taromenane, en el Parque Nacional Yasuní.

Fernando Ponce, quien encabezó en el 2006 el pedido ante la CIDH de Medidas Cautelares a favor de los pueblos no contactados, advirtió de que "los waos (huaorani) involucrados en la masacre cerca de Yarentaro habrían realizado, al menos, una nueva incursión hacia el lugar de la masacre y podrían estar buscando más casas de taromenane otros grupos en aislamiento".

Ponce agregó que existe evidencia de nuevos contactos de pueblos en aislamiento voluntarios con personas ajenas a esos grupos en la zona del Cononaco Chico, en la zona suroccidental del Yasuní. "Estos contactos son adicionales y más recientes a los que tuvo Ompore (un líder huaorani) con los taromenane antes de morir lanceado por ellos". Esto ocurrió el 5 de marzo pasado.

Ante esa situación, pidió una inmediata intervención de la CIDH, sobre todo que esta solicite a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte_IDH) medidas provisionales para evitar daños irreparables en los pueblos en aislamiento voluntario.

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