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Un todo terreno Ford Scape verde es el único vehículo que circula por la calle De los Álamos a primera hora de la mañana del miércoles. En el sector de San Isidro del Inca, en el nororiente de Quito, no se escucha el sonido que producen las pastillas al topar con el disco de los vehículos al frenar. No suenan pitos ni carros arrancando.

La fila de vehículos que llega hasta la av. Eloy Alfaro, a unos 200 metros, desapareció. Por allí no circulan furgonetas o buses escolares. Parece que en la manzana no funcionaran las cuatro grandes instituciones educativas: Isaac Newton, Martín Cereré, SEK y Letort.

Entre septiembre y junio (periodo escolar), alrededor de 4 000 estudiantes llegan a sus colegios en transporte escolar o privado. Hace una semana salieron a vacaciones.

El ambiente es frío. No solo por el aire gélido, también porque no hay el 'alboroto sano' que producen los alumnos. Son las 07:10 del miércoles y por la calle De los Guayacanes, tres vecinos trotan con bufandas, guantes y sacos.

A los moradores no les toma ni un segundo decidirse en cruzar esa vía. "En época de clases pasar la calle De los Guayacanes es imposible. Hay muchísimos vehículos y los conductores aceleran cada vez que pueden", dice Martha De la Torre, moradora del sector.

En Quito hay 595 293 estudiantes. Según la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), 328 734 alumnos se movilizan en transporte escolar, en 2 720 buses.

Por la calle de los Guayabos, otra de las vías que conforman la manzana, hay 15 vehículos estacionados. Los conductores permanecen inmóviles y bostezan constantemente. Todos esperan para ingresar al centro de revisión vehicular de la San Isidro de El Inca.

En esta ocasión, tener un carril ocupado, de los dos de la vía, no es un problema. En época escolar, entre las 06:45 y 08:00, llegar hasta ese punto, desde la av. Eloy Alfaro, toma 30 minutos. Este miércoles, el recorrido se hace en 5 minutos.

Al día siguiente, desde las 06:30, hay fluidez vehicular en las avenidas Coruña, 12 de Octubre, Patria y 10 de Agosto. El ambiente recuerda a un fin de semana sin transporte escolar ni jóvenes con uniformes y maletas.

Llegar al Colegio Mejía (Centro), desde la Plaza Artigas (Norte), toma 12 minutos. El imponente edificio del establecimiento educativo, que se fundó en 1897, está desolado. A las 06:45 del jueves, entre la calle Vargas y Arenas circulan nueve vehículos. Ninguno se estaciona para dejar a uno de los 5000 estudiantes de la institución.

Con un delantal blanco, adornado con flores moradas, Eliana Toledo introduce un trozo de queso en medio de un pan arrugado. El proceso lo repite lentamente y con una profunda calma. Mientras, observa que su cafetería está vacía.

"El sector está aburrido. No se escuchan las risas de los jóvenes, ni vemos los buses escolares que transitan por la calle Vargas. Lo único bueno es que no hay congestión, porque un 50% de vehículos dejan de transitar por aquí", menciona.

A unos 20 metros, a la parada Alameda del Trolebús llega la unidad 53 del sistema integrado. Por las ventanas, que tienen una capa de grasa, se ven asientos vacíos. Del andén salen dos hombres con ternos oscuros, una mujer con uniforme azul y una joven que camina apresuradamente. Son las 06:55.

Durante el período escolar, 12 unidades del Trolebús, Ecovía y Corredor Sur Oriental conforman el expreso estudiantil. 1800 alumnos lo utilizaban a diario.

Al caminar dos minutos se llega a la calle Venezuela por donde camina, a pasos lentos, una persona. El silencio de la zona, junto a la imagen radiante de la Virgen de El Panecillo, genera una calma inusual. Hace un mes, la calle tenía congestión y ruido por la presencia de padres de familia y alumnos.

Las puertas de los colegios Liceo Matovelle y Cardenal de La Torre, que funcionan sobre la calle Venezuela, están entreabiertas. De 06:50 a 07:00, a los dos establecimientos ingresan tres estudiantes.

Diez minutos después, personal de la Policía Nacional coloca tres conos plásticos tomates, en la calle Caldas. Esas estructuras alertan a los conductores que en la Venezuela funciona un contraflujo.

De a poco se observan más vehículos. Se generan colas de hasta 10 carros en esa intersección. A las 07:20, un bus amarillo, con la frase "Escolar", baja por la Caldas.

Luego de circular unos siete metros se distingue un letrero que dice SRI. En el interior del bus no viajan estudiantes, sino empleados públicos. En tres minutos, por la misma Caldas, pasan 12 buses escolares con trabajadores.

Horas después, los rayos intensos del sol cobijan al valle de Los Chillos. Son las 12:30 y por la intersección de la autopista General Rumiñahui y la calle Giovanni Antonio Farina, tres personas caminan con camisetas cortas y gafas.

Los vehículos que circulan en dirección a Sangolquí no se detienen en la intersección. Ya no se encuentran con los automóviles, busetas y estudiantes que salen del colegio Farina.

Los conductores circulan a más de 50 km/h, hasta que se detienen en el sector de El Triángulo. Hay colas de hasta 20 vehículos sobre las avenidas Ilaló y General Rumiñahui (la autopista cambia a avenida al ingresar a la zona poblada).

Circular 100 metros por la congestión toma unos siete minutos. Al cruzar la intersección, el tránsito se vuelve a aliviar. Fuera del Centro Comercial Paseo, Sebastián Álvarez espera en el interior de su taxi Chevrolet por un pasajero. El calor de la zona lo obliga a abrir las dos ventanas delanteras.

"Esto no es nada para el tráfico que hay en clases. Ir desde aquí hasta la Armenia tomaba 30 minutos, hoy lo hago en 15", cuenta apresurado, debido a que una pasajera subió al carro.

A las 13:10, en el sector de El Cholo, caminan decenas de estudiantes. Son de los colegios Juan de Salinas y Jacinto Jijón y Camacho.

Preocupados y nerviosos, por los exámenes supletorios, ellos transitan en medio de la av. Juan de Salinas. No hay vehículos que les impidan el paso.

Así luce la ciudad durante vacaciones. Calles y avenidas descongestionadas, de 06:00 a 07:45. Pero que, según los vecinos, "tienen un ambiente bastante triste sin la presencia de los estudiantes".

328 734 alumnos Utilizan transporte escolar legal, conformado por 2720 unidades. En la capital hay 595 293 estudiantes.

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