Tiempo de lectura: 6' 37'' No. de palabras: 1043

Dos vuelos internacionales abrieron las operaciones aéreas en Tababela la madrugada del jueves. Turistas extranjeros y residentes ecuatorianos llegaron, en Aerogal, a las 04:30 desde Curazao. A esa hora, El Salvador era el destino de la aeronave de Taca que tenía previsto el despegue a las 06:00.

Momentos previos al primer despegue, decenas de luces titilaban en las calles de rodaje y 'pits' (estacionamientos para las aeronaves). Eran las luminarias que están sobre los vehículos de las escaleras, también los de combustible, maletas, remolque, palets (carga), buses de pasajeros… Desde una altura de 42 metros de la torre de control, los aviones apenas se vieron entre la oscuridad de la madrugada. 22 amanecieron ese día en Tababela.

Los reportes y pedidos de autorización para mover a las grandes estructuras aladas llegaron a la radio de la torre. La comunicación es a través de códigos. Se reportan las numeraciones de las aeronaves, posición, condiciones climáticas, destinos, entre otros. En el Mariscal Sucre se realizan entre 250 y 280 operaciones aéreas por día.

Patricia Álvarez, operadora de tránsito aéreo desde hace 11 años, sigue adaptándose a la distancia del aeropuerto. Su trabajo en la torre de control es su motivación frente a las cuatro horas diarias de traslado que realiza desde y hacia la terminal aérea. A las 05:00, junto a sus compañeros de ese turno Marco Siza y Daniel Lara, revisaron los itinerarios del día.

Tres vuelos ya despegaron hasta las 06:25. El silencio en el interior de la torre de control desapareció frente a las continuas llamadas por radio de los pilotos ansiosos por iniciar una jornada más sobrevolando el país y el mundo.

Mientras se intensificó el movimiento en las alturas de la torre, los pasajeros todavía somnolientos ingresaron a la terminal. Entre besos y abrazos, las familias y amigos se despidieron de los viajeros.

En ocasiones, la emotividad se vio interrumpida por los correteos de los ejecutivos. Guayaquil y Cuenca eran los principales destinos locales de hombres y mujeres que desde las 07:00 apresuraron su paso para llegar a una presentación, conferencia o una reunión muy importante de trabajo.

Diana Portilla en una mano arrastró una maleta con ruedas, en la otra tenía el pasaje y la cartera. Con el hombro sostenía el teléfono a su oreja y en pocos minutos coordinó los últimos detalles de un evento de su trabajo en el Puerto.

Mientras unos apresuraron el paso y al personal de las aerolíneas, otros pasajeros esperaron en las frías sillas de metal de la sala. El piso también resultó cómodo para quienes les venció el cansancio y además llevaron cobijas. A las 10:00, los ejecutivos ya volaron y el ritmo en la terminal decayó. Las operaciones continuaron, pero el movimiento de los pasajeros fue menor.

El inicio de la tarde, abrió las puertas a otro pico en la jornada. Las filas en los counters aumentaron. Hasta las 16:00, la entrada de los usuarios no se detuvo.

La pantalla donde se informa los estados de los vuelos marcó las 19:00. El vuelo de LAN con la ruta Miami-Quito está "a tiempo". Pero los vuelos domésticos de Aerogal y Tame están "demorados". Esto preocupó a Cristian Armendáriz, quien esperaba el arribo de su hermano desde Cuenca. Agachó la cabeza, cruzó los brazos, volvió a mirar la pantalla. Mientras esto sucedía, cerca de 80 personas esperaban a sus familiares en el arribo de la terminal (planta baja).

Nelson Pinto, encargado de un negocio de cabinas telefónicas, ubicado en el interior de la terminal, contó el dinero de la caja registradora. Su jornada fue de 12 horas, por lo que decidió comprar una merienda. Esta la ofrecía una moradora de Pifo que acostumbra vender comida en tarrinas.

Eran las 20:15, y su compañera llegaba para el relevo de la noche. Un griterío suspendió la contabilidad de Pinto. Eran los familiares de los viajeros que corrían y se emocionaban al verlos llegar.

Parecía una fiesta, entre pancartas y globos de colores gritaron al ver los rostros de sus seres queridos. "Ahí está. Ya lo vi", eran las frases que más se escuchaban mientras las puertas de vidrio se abrían y cerraban automáticamente al paso de los pasajeros.

Hasta el moderno centro de información llegó uno de ellos. Lina Pinto aterrizó a las 21:15 en un vuelo de Aerogal proveniente de Bogotá. Quería cambiar 80 000 pesos para coger un taxi que la lleve hasta el norte de ciudad. La respuesta del engalanado joven de Quito Turismo, encargado de información, fue negativa ya que en la terminal no hay casas de cambios.

Minutos después, la visitante logró compartir un taxi con otra pasajera. Julio Bermeo, conductor de la unidad, se apresuró a colocar las maletas en el portaequipaje. Esto debido a que de 21:00 a 22:30 hay más carreras.

Los buses de la compañía Aeroservicios, que viajan a la antigua terminal, y Sotranor, del corredor Río Coca, también lucieron repletos.

La temperatura en Tababela disminuyó hasta alcanzar los 10 grados centígrados. En la sala de embarque (planta alta), los pasajeros llegaron apurados para realizar el 'check in' de sus vuelos. Ellos hicieron fila en los counters de las aerolíneas Delta, Avianca y Copa para viajar a Houston, Bogotá y Atlanta.

Ana Espinosa, encargada de un counter de LAN, no se alteró por la aglomeración de personas. Con una sonrisa despachó a los apresurados viajeros. Así continuó su labor hasta las 23:00, cuando despegó el último vuelo de su compañía con destino a Miami.

A esta altura de la noche en la sala de espera, el ruido desapareció. Los viajeros que tienen sus vuelos desde las 05:00 prefirieron navegar por Internet en sus computadoras, comer algo o descansar. Se recostaron en las sillas, tapándose con una chompa y convirtieron las maletas en almohadas. Y algunos, al piso lo hicieron colchón.

La pantalla de los vuelos registró el arribo del último avión a las 00:39. A las 03:00, las aeronaves se ubican en los pits hasta que en la torre de control se recibe una llamada para autorizar el despegue.

Califique
2
( votos)