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En "Reparando el muro", el gran poeta Robert Frost desafía aquel lugar común que dice que "un buen muro hace un buen vecino".

Antes de levantar un muro me gustaría saber/qué es lo que dejo de un lado y qué lo que queda al otro,/y a quién podría ser que le causara daño.Hay algo que no siente amor por un muro,/ que quiere que caiga.

Pero el mundo sigue encasillado en la idea de que "un buen muro hace un buen vecino" y continúa levantando muros y cavando zanjas todos los días.

Hace muy poco, por ejemplo, el Gobierno de Malasia anunció que ha conseguido el visto bueno de la vecina Tailanda para construir un muro en la frontera, con el objetivo de frenar la delincuencia.

Y desde hace algunas semanas en la frontera entre Ecuador y Colombia se construye una gigantesca zanja bajo el argumento oficial de que se tiene que detener el tráfico ilegal de combustibles y víveres.

Pero los recientes esfuerzos en Malasia y Ecuador no son aislados. En la última década algunas de las democracias más grandes o sólidas del mundo han construido obstáculos en sus fronteras.

Los EE.UU., India e Israel están embarcados en la construcción de murallas. Reece Jones, un experto en el tema de la Universidad de Hawai, decía hace un año en el The New York Times que si se suman las murallas que se construyen en estos tres países, se alcanza la cifra de algo más de 4 000 kilómetros, suficiente para unir Nueva York y Los Ángeles.

En los tres casos las murallas han demostrado ser inútiles. Tan inútiles que la actual secretaria de Seguridad Nacional de los EE.UU., Janet Reno, ha dicho: "Enséñenme una muralla de 50 pies de alto y yo les enseño una escalera de 51 pies de alto en la frontera". Un razonamiento que parece retrotraerse a los confines de la historia y que ha hecho a arqueólogos e historiadores reflexionar sobre los motivos que han llevado a la humanidad a crear murallas.

En un reportaje que National Geographic hizo sobre las murallas en tiempos de Roma, el historiador Benjamín Isaac, de la Universidad de Tel Aviv, sostiene que las naciones e imperios realmente no hicieron las murallas con fines militares, sino con el objetivo de mantener aislados a determinados grupos humanos.

Lo que EE.UU. hace con México o Israel con Palestina es mantener a la gente a raya, igual que los romanos hicieron con sus murallas fronterizas en la actual Inglaterra y en el norte de Italia, sostiene.

Distinto puede haber sido el caso del Muro de Berlín, que a más de estar hecho para evitar el paso de los ciudadanos de Europa del Este a Occidente fue concebido como límite militar entre dos sistemas políticos. O de la línea Maginot que los franceses construyen en la frontera con Alemania, pero cuando estalló la guerra resultó ser inútil porque los alemanes cruzaron la frontera con Bélgica. En ambos casos, sin embargo, se cumplió el patrón histórico de la inutilidad.

A inicios del medievo, cavar gigantescas zanjas para dividir poblaciones parece que se convirtió en una prioridad de reyes.

Paolo Squatrit de la Universidad de Michigan de EE.UU., en su obra 'Cavando zanjas en la Europa Medieval', sostiene que las zanjas de ese entonces eran cavadas sobre todo como una forma de los monarcas de hacer alarde de poder. O incluso como inversión estatal para estimular la economía y las relaciones sociales.

Quizá estos son, más o menos, los razonamientos que llevaron al general estadounidense George Patton a exclamar cuando conoció la muralla Siegfried que los nazis habían construido en Bélgica: "Las fortificaciones fijas son monumentos a la estupidez humana".

Pero entonces, ¿quiénes son los objetivos de las murallas? Evidentemente ni en el caso de Malasia ni en el del Ecuador ni en el de los EE.UU., Israel o India son los posibles ejércitos de los países vecinos. No, estas murallas están dirigidas a mantener a ciudadanos fuera del territorio y a fijar los límites del poder del Estado, sostiene Jones.

Y si históricamente han sido siempre o casi siempre inútiles, ¿para qué estas murallas o zanjas que cuestan mucho? La respuesta parece salir de la preocupación del poeta Frost sobre a quién la pared puede ofender. Según Jones, para los que están en el lado Palestino, la inmensa pared simboliza la violencia de la ocupación israelí de la Franja de Gaza. Para la inmensa población musulmana que es minoría en India, el alambre de púas militar simboliza las cicatrices de la división y marginalización. Y para los latinos que viven en Estados Unidos, la muralla en el desierto simboliza las discriminatorias leyes migratorias.

Para los ecuatorianos y colombianos, la zanja en la frontera bien podría significar un obstáculo para hacer el comercio del que siempre han vivido.

Las murallas de hoy

  • EE.UU. y México. El muro que divide a estos dos países cubre casi un tercio de la frontera común. Su finalidad es evitar el ingreso a Estados Unidos a inmigrantes ilegales originarios de México o de América Latina.
  • Corea del Norte y Corea del Sur.  No es un muro, sino una zona desmilitarizada entre ambos países de 4 kilómetros de ancho por unos 250 de largo. Fue creado en 1953 y sigue dividiendo a un país que hoy se encuentra enfrentado tras la guerra en la Península coreana.
  • Cisjordania.  En el 2002 el Gobierno israelí decidió construir este muro formado por vallas, alambradas, zanjas, placas de cemento y sensores para detectar cualquier movimiento, con la finalidad de protegerse de los ataques palestinos.
  • Sahara Occidental.  Construido por Marruecos y también conocido como el "muro de la vergüenza", cuenta con seis paredes de 2 700 km con alambres y minas, con la finalidad de evitar que el pueblo saharaui logre su independencia.
  • Irlanda del Norte.  Su función es separar a las comunidades católicas y protestantes de Belfast. El primero de los muros fue levantado en 1969. Hoy se han convertido en una atracción turística España: Ceuta y Melilla.  Las ciudades africanas de Ceuta y Melilla tienen 8,2 kilómetros de alambrada cercando sus fronteras, con la finalidad de evitar que inmigrantes africanos partan de ahí para ingresar a España.
  • Brasil.  Un total de 13 favelas serán rodeadas con muros para evitar que sigan creciendo y ocupando más territorio de las ciudades. La oposición dice que el verdadero objetivo es ocultar la pobreza.
  • La Molina-Ate (Perú).   Los habitantes del rico sector de la Molina construyeron un gran cerco para mantener a sus vecinos pobres de Ate a prudente distancia. Fuente: 20 Minutos
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