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A los constituyentes de Montecristi les falló el calendario por un día. Decidieron que los miembros de la Asamblea Nacional se posesionen el 14 de mayo de cada cuatro años. Esta fecha se fijó como una antesala de 10 días al inicio del período presidencial fijado para el 24 de mayo.

Pero si en los días de Montecristi los legisladores determinaban que la posesión de la Asamblea fuera los 13 de mayo, hubiesen hecho honor a una fecha clave aunque olvidada en nuestra historia: el inicio de la República del Ecuador.

Rosanna Alvarado fue constituyente por Alianza País y a partir de este martes será vicepresidenta de la Legislatura. Ella confirma que esta fecha pasó inadvertida cuando diseñaban el modelo institucional. Más bien lo que se sometió a debate -explica- fue la sede del Poder Legislativo. Por eso Alvarado recuerda que una propuesta era trasladar este poder a Riobamba, para hacer referencia a la reunión del Congreso Constituyente del 10 de agosto de 1830.

Pero los hechos de Riobamba son una consecuencia de lo que ocurrió tres meses atrás en Quito. Ese 13 de mayo, en la sede de la Universidad Santo Tomás de Aquino (hoy Universidad Central), se reunió una asamblea de corporaciones y de padres de familia para anunciar la separación del Distrito del Sur de lo que hasta ese momento era la Gran Colombia.

De allí que dos historiadores consultados por este Diario (Carlos Landázuri y Carmen Dueñas) reconocen la importancia de reflexionar sobre lo que allí pasó.

El fin de la Gran Colombia El ideal de Bolívar de mantener unidos a los territorios que él liberó estuvo sometido a permanentes sobresaltos desde el inicio de la gran nación, en 1821. Habían pasado tres años y la Gran Colombia todavía enfrentaba al Ejército Realista de España y de Francia, unidos en la "Santa Alianza", para recuperar las colonias americanas.

El 31 de agosto de 1824, el neogranadino Francisco de Paula Santander, en su calidad de vicepresidente de la Gran Colombia, pidió reclutar a los hombres de entre 16 y 50 años para ir al frente de batalla. Su decreto, lejos de unificar a la nación, terminó por cuartearla.

Fue cuando Santander exigió al general venezolano José Antonio Páez hacer lo mismo en los territorios del Distrito Norte. Era una orden que no gustó en Caracas, por lo que se dilató más de un año en ejecutarse. Páez fue un permanente crítico del proyecto unificador porque los destinos de la Gran Colombia se definían en Bogotá.

Su demanda por mayor autonomía estaba, además, sustentada en el deseo de que los tres distritos tuviesen un nivel más equitativo de desarrollo. Era la tesis federalista.

Por estas visiones hubo recurrentes enfrentamientos, al punto que Páez se declaró en desobediencia el 30 de abril de 1826. Así tomó el control de Venezuela y decidió no acatar más las órdenes de Bogotá. Ese proceso separatista, que marcó el destino fatal de la Gran Colombia, se conoce como La Cosiata.

Bolívar recibió la noticia en Lima y de inmediato partió a Venezuela para detener el desmembramiento. El Libertador negoció con Páez, a quien no solo le otorgó la amnistía, sino que lo ratificó como Jefe Civil y Militar de Venezuela.

Tras este acuerdo quedaron pendientes las reformas a la Constitución de Cúcuta de 1821, pero tras su compleja aplicación Venezuela volvió a insistir en la idea de dejar la unidad, lo que obligó a Bolívar a retener el poder de una forma "dictatorial", desde 1828.

Dos años después, el proyecto fracasaba. Entre el 20 de marzo y el 6 de mayo de 1830, Venezuela lograba la separación, poniendo a Páez como su presidente. Las secuelas de ese proceso, a pesar de la distancia, se sintieron en el Sur.

La separación de Ecuador El 13 de mayo de 1830 los quiteños, al conocer la decisión de Venezuela y que Bolívar se había dado por vencido dejando el poder, en el salón máximo de la Universidad de Santo Tomás de Aquino, pensaron en un proyecto de mayor autonomía. El esbozo de Constitución que allí fue redactado, no obstante, no planteaba una separación total del Gobierno central de Bogotá. La idea era tener un régimen confederado.

"En ejercicio de su soberanía" se constituyó un "Estado libre e independiente" uniendo a los pueblos que hasta ese momento conformaban el Distrito Sur de la Gran Colombia (los departamentos de Ecuador, Guayaquil y Azuay).

La decisión de los quiteños se dio a la par de la esperanza que los grancolombianos depositaron en el liderazgo de Antonio José de Sucre, para mantener la cohesión. Él fue el artífice del triunfo ante Perú en la Batalla de Tarqui (1829).

Pero el mando supremo en el Sur, desde el 13 de mayo, estaba en manos del general venezolano Juan José Flores, a pesar de que la gesta de Sucre contra el Perú le había otorgado una mayor proyección. Su oscuro asesinato, el 4 de junio de ese año, lo sacó del juego. Flores, en cambio, llegó sin problemas al 10 de agosto de 1830 donde se reunió el Congreso Constituyente de Riobamba, que articuló las decisiones de mayo.

El debate académico ¿Por qué el 13 de mayo de 1830 es una fecha olvidada? Carmen Dueñas, profesora de Historia de la Universidad San Francisco de Quito, propone recordar este período porque fue cuando comenzó a usarse el nombre de Ecuador para definirlo como nación.

Pero Carlos Landázuri, historiador de la Universidad Andina Simón Bolívar, explica el olvido, porque siempre se dio más importancia a las gestas independentistas. Además, advierte que en el imaginario de nuestros pueblos aún se ve a la Gran Colombia como un anhelo bolivariano que nunca se consolidó, por lo que las fechas que marcaron su disolución serían de triste celebración.

En todo caso, cree que el 13 de mayo no debiera quedar en el olvido. "Es como el nacimiento de una persona: ahora nos podemos acordar que fue un embarazo muy difícil o no deseado, pero ese niño nació". "Vale la pena recordar que el 13 de mayo marcó la creación del Estado y es un hito importantísimo, un día histórico".

Pero Melvin Hoyos, presidente de la Academia Nacional de Historia de Guayaquil, tiene una lectura distinta, al punto de justificar que esta fecha se haya olvidado en el calendario. El historiador considera que los hechos que rodearon el proceso de separación del Distrito del Sur nunca fueron claros, por el papel que cumplió Flores.

A su criterio no se puede hablar todavía de una República, cuando la primera Constitución reivindicaba la confederación con Colombia. Las primeras monedas nacionales de 1833 se acuñaron bajo el lema "Ecuador en Colombia".

Además, tras la separación, el Distrito del Sur no pudo conformarse en la práctica, en función de los territorios de la Real Audiencia y Presidencia de Quito. El libro 'La historia militar del Ecuador' recuerda cómo Flores perdió en 1832 a Pasto y Buenaventura, que hoy pertenecen al departamento de Nariño (Colombia).

Hoyos, en todo caso, reivindica el período presidencial de Vicente Rocafuerte (1835-1839) como el inicio verdadero de la República. Fue la Constitución expedida al inicio de su mandato la que disipó totalmente el concepto de confederación.

9 años se mantuvo el proyecto bolivariano de la Gran Colombia. Entre 1821 y 1830. Venezuela se separó primero.

 

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