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Dos torres de cinco y seis pisos se erigen en medio del complejo turístico Cabañas Balandra, ubicado a 600 metros sobre la playa El Murciélago, en Manta.

Esta es la última inversión, de USD 1 600 000, que hicieron los empresarios de la localidad en este sitio de hospedaje, que funciona desde hace tres semanas.

Los nuevos edificios están equipados con luces LED, internet de alta velocidad y ascensores modernos; y ofrecen una amplia vista panorámica del mar y la playa. "Es un esfuerzo que vale la pena. Manta se lo merecía y le apuntamos al nicho de mercado del turismo ejecutivo y familiar que está creciendo vertiginosamente en este sector de Manabí", explica Jenny Delgado, ejecutiva del Hotel Balandra.

En los últimos 58 meses se registra una inversión promedio anual sobre los USD 2 millones en facilidades hoteleras, informa Isidro Rodríguez, director (e) del Departamento de Turismo del Municipio. Para Rodríguez, el beneficiado con estos flamantes hoteles es el cliente. "Hay más variedad, habitaciones confortables con vista al mar y cercanas a la playa; los turistas tienen para escoger".

Entre el año pasado y este se han incorporado 11 nuevas plazas hoteleras con una inversión cercana a USD 4 millones, asegura Rodríguez. "Un grupo de empresarios extranjeros efectúa trabajos topográficos en la playa de Santa Marianita (suroeste de Manta) donde proyectan construir un resort".

Según Rodríguez, hasta el primer semestre de este año la capacidad hotelera de Manta se incrementó a 115 locales con 5 500 camas disponibles. Entre las nuevas plazas están dos hoteles que se construyeron en la playa de San Lorenzo, en la parte rural del puerto manabita.

Cada hotel tiene una capacidad para 50 personas y la inversión fue de USD 1 500 000, asegura Rodríguez.

Hasta hace 10 años, los turistas que llegaban a Manta buscaban playa, sol, arena, buena comida y rumba, pero ahora en cambio son más exigentes, dice Rafael Cuéllar, quien trabaja en un negocio de alquiler de lanchas y paseos en banana en el mar. Por ejemplo, dice, el turista -luego de haber estado en el mar- quiere ducharse con agua potable y descansar y para ello paga por las comodidades".

Esas comodidades se disfrutan entre julio y septiembre, que es la temporada alta de visitantes hacia Manta y la provincia de Manabí.

Llegan muchos turistas quiteños, como Wilmer Quisaguano. Mientras caminaba por la playa El Murciélago comentaba: "Buscamos un hotel cercano a la playa, pero de un costo razonable, podía pagar hasta USD 60 la noche. Recorrimos algunos hoteles, hasta que encontré una hostal y me gustó, porque tiene un aspecto familiar; lo bueno es que la habitación que me asignaron tenía vista al mar".

A los turistas como Quisaguano les gusta que los hoteles y restaurantes estén casi al pie de la playa.

María Pérez, una joven ejecutiva quiteña, también está satisfecha con el hospedaje. "Cuando hay variedad de hoteles es bueno, pues hay para escoger. Desde hace seis meses la empresa para la que trabajo permite que los ejecutivos escojamos donde hospedarnos, sin exagerar los costos", decía al firmar el alquiler de un vehículo para movilizarse. Ella viaja cada mes desde Quito a Manta por negocios.

Otra turista, la ambateña Yolanda Morán, también opina que "un viaje a la playa en la actualidad no está completo sin gozar de las comodidades de los hoteles, una buena internet inalámbrica para mis hijos y la televisión por cable que no puede faltar". Según ella, Manta es una ciudad que tiene servicios y tres vuelos diarios a Quito, los cuales pesan a la hora de hacer las visitas familiares o de negocios.

El cantón se está convirtiendo en la zona ideal para pasear, hacer negocios y hasta organizar convenciones, comenta Martha Moreira, gerenta propietaria del Hotel Perla Spondylus. Este fue inaugurado hace 16 meses con una inversión de USD 1 millón y está a tres cuadras de la ensenada de Manta.

Desde sus habitaciones se aprecia una vista panorámica de la ciudad, el puerto y las playas de Tarqui y El Murciélago.

El Perla Spondylus fue diseñado para el turista ejecutivo, sin embargo por la demanda reciben también a grupos familiares.

Punto de vista

Lorena Bravo, Asociación de guías turísticos de Manta

'El turista busca economía, seguridad y confort'

La mayoría de los turistas cuando llega a su destino busca economía y comodidad. En ese sentido Manta puede satisfacer a los clientes de acuerdo con su capacidad económica. Tarqui es una zona para vacacionistas, mientras que Manta es para los ejecutivos. En ambos casos, los turistas han convertido a Manta en su cuartel general. Desde aquí se movilizan al Parque Nacional Machalilla, a Bahía de Caráquez -en el extremo norte de la provincia- o a las 10 playas rurales que tiene Manta. Con más hoteles tenemos más opciones, hasta las agencias y los guías podemos vender mejor los tours.

La plaza hotelera

Hasta el 2012 en Manta  había 5 200 camas en 100 sitios de hospedaje entre hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, hostales y hosterías, según el Municipio.

El 35% del sector hotelero de Manta está ubicado en la parroquia Tarqui. El turista encuentra habitaciones desde los USD 20 hasta los 60 la noche.

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