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Javier Delgado está orgulloso por sus 103 años y muestra su cédula de identidad en la que se registra su nacimiento: 1 de febrero de 1910.

Está lúcido y le gusta conversar. Sus anécdotas predilectas se relacionan con el conflicto bélico entre Ecuador y Perú, en 1941.

Él vive en la comunidad de Tumianuma, ubicada a 20 minutos del centro de Vilcabamba. A diario este lojano camina tres kilómetros para llegar hasta su huerta donde cultiva frutales. Allí, siembra yucas, guineo, naranjas, mandarinas… para el autoconsumo.

Su esposa Mercedes Retete, de 88 años, cocina y se dedica a las labores domésticas.

La parroquia lojana de Vilcabamba tiene fama internacional por sus longevos, pero cada vez menos superan los 100 años. Seis personas centenarias viven en esta jurisdicción e integran la Asociación de Adultos Mayores de Vilcabamba. Delgado es uno de ellos.

Estos adultos mayores tienen su cédula de identidad como comprobante de su edad. Según la expresidenta de la agrupación, Ricarda Bejarano, de 77 años, en 1984 se formó la organización y había 20 personas con más de un siglo de vida. A los cinco años se desintegró y en el 2000 se retomó el grupo con 10 centenarios.

Bejarano dice que sus compañeros murieron por varios factores y "ahora los ancianos viven menos". Ella considera que hay dos causas, principales. Son el acelerado movimiento turístico del valle y la falta de ayuda de los familiares.

Delgado, quien vive con su esposa y dos de sus nueve hijos, está triste porque el martes pasado falleció Vicente Cosíos, de 99 años. No soportó una intervención quirúrgica. Él vivía solo en el barrio de Tumianuma y sus vecinos lo ayudaban en sus actividades diarias, porque le fallaba la vista.

Junto a la vía de acceso de esta zona vive Manuel Picoita, quien es asistido por sus hijos. Él cumplirá mañana 100 años y su familia planificó celebrar ese acontecimiento con una misa de acción de gracias. Su estado de salud es delicado y casi no desarrolla ninguna actividad; solo trata de caminar porque es lo que más le gusta.

Desde el 2010, el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) trabaja en un programa de asistencia al adulto mayor de Vilcabamba. Katty García es promotora y dirige el proyecto. Ella, junto a Doris Erazo, visita cada mes a Delgado, Picoita y a otras 58 personas de la tercera edad que no pueden llegar hasta la Asociación de Adultos Mayores de Vilcabamba.

En sus casas los asean, toman sus signos vitales, conversan y practican juegos lúdicos. Permanecen una o dos horas dependiendo del estado de ánimo del paciente. "Nos cuentan sus enfermedades, pero conforme conversamos se sienten importantes", dice García.

Según esta psicóloga, la soledad es la mayor causa de muerte de esas personas, por lo que es importante que la familia no los abandone. García quiere que con este proyecto existan más longevos.

A Delgado le cortaron las uñas el jueves pasado en el umbral de su casa. No había agua y Erazo tomó paños húmedos para limpiar sus pies. Es una rutina de cada visita.

Para la coordinadora administrativa del Instituto Nacional de Investigación Gerontológico (Iniger), Noralma Ordóñez, en los estudios hechos anteriormente por científicos extranjeros se registró una mayor presencia de longevos mayores de 100 años en esta parroquia. De acuerdo con el último censo solo hubo tres en Vilcabamba en el 2010.

Uno de ellos, Delgado, recibe el Bono de Desarrollo Humano y una jubilación del Seguro Campesino. Con su esposa caminan una vez al mes al centro del pueblo. Con sus ingresos compran arroz, harina, panela, galletas, sal, quesillo, verduras y, en ocasiones, carne.

Cuatro factores afectan la disminución de los longevos en Vilcabamba. El primero es la mayor urbanización en el poblado con la presencia de casas modernas y la mayor presencia de foráneos, que llegaron acompañados del ruido.

En segundo lugar está el estilo de vida que llevaban y ahora cambió. Se dejaron de lado las costumbres ancestrales en las que tenían una vida activa y ahora son sedentarios.

El tercer factor está ligado, porque al no tener actividad ya no se alimentan o consumen los frutos, que ellos lo sembraban a su forma y con sus conocimientos. Eso provoca que consuman otros alimentos, aislados a su hábitat.

El último es el ambiente que los rodea. Ahora hay menos espacios verdes que se conservan y los ríos están contaminados.

Vilcabamba ahora está envuelto en un bullicio que afecta a los adultos mayores. Ya no es ese poblado tranquilo, que servía para un tiempo de meditación y contacto con la naturaleza. Aunque, aún mantiene ese clima agradable.

Luchamos por 20 años para el que el centro gerontológico (Iniger) fuera edificado. Luego de que el presidente Rafael Correa diera carta abierta se hizo el proyecto, pero ahora se lo eliminó.

Es importante que las autoridades y sociedad tomemos acciones para mantener la sabiduría de nuestros antepasados. Uno de los factores de solución está en que el Gobierno y comunidad nos organicemos para que nuestros ancianos estén dentro de las familias y no aislarlos. Además, mantener en su hábitat con casas de adobe.

Punto de vista 

SFlb

Ángel Ordóñez Geriatría

'La familia es importante'

Seis investigaciones
El Iniger hizo seis investigaciones entre el 2011 y 2012. Se basaron en el comportamiento del adulto mayor y el ambiente. Allí, se determinó que la contaminación les afecta y que su hábitat no es el mismo de hace 20 años.

USD 12 690 es el presupuesto semestral que recibe la Asociación de Adultos Mayores de Vilcabamba para atender a 180 personas mayores de 65 años. Se utiliza para pago de promotoras, juegos lúdicos y alimentación.

Desde 1970 surgió el interés por proteger y estudiar a los adultos mayores y sus problemas en Vilcabamba. En la provincia de Loja hay 113 personas de más de 100. Están en Celica, Sozoranga, Paltas, Zapotillo, Puyango y Loja.

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