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Los extranjeros de la parroquia lojana de Vilcabamba dictan clases de inglés sin costo como retribución a la acogida de la comunidad. 400 estudiantes, entre niños, jóvenes y adultos, se benefician.

La iniciativa surgió en el 2010 de la mano de los estadounidenses Laurie Miller y Lawrence Evan. Ellos y el ecuatoriano Paúl León son de la fundación One Word y fueron acogidos en la comunidad del 'valle de la longevidad', como se lo conoce internacionalmente.

La enseñanza del inglés es por niveles de estudio. Los alumnos fueron distribuidos por grupos, de acuerdo con sus edades. Los niños reciben clases a partir de las 17:00, por una hora. Los jóvenes y adultos lo hacen desde las 18:00.

León cumple la función de inspector. Está pendiente de la asistencia de los ocho profesores de lengua nativa y del alumnado. Las clases las reciben en aulas del Colegio Nacional Vilcabamba. A cada sala de aprendizaje asiste un promedio de 25 estudiantes.

Entre los pasillos, Miller observa a maestros y estudiantes. Su rostro se ilumina al contar que el objetivo de la fundación se cumple.
Trabajan por niveles de tres meses en tiempo de clases y en las vacaciones es de dos meses. Los estudiantes cumplen actividades comunitarias en retribución a las clases que reciben. Estas se coordinan con la Junta Parroquial.

La semana anterior, por ejemplo, los adultos adecentaron el cementerio de la parroquia y los niños llenaron fundas de tierra para el vivero de plantas nativas que se utilizan en la reforestación.

Para Adálber Gaona, presidente de la Junta Parroquial de Vilcabamba, el aporte de los extranjeros es significativo porque la colaboración es integral e involucra a la comunidad. Abarca diversas áreas entre ellas están la social y educativa. Ha permitido generar fuentes de empleo, porque los beneficiarios pueden trabajar en comercios o residencias de extranjeros.

Según Miller, la idea surgió tras constatar que los niños y jóvenes no efectuaban actividades extra clases, por las tardes. Además, por la necesidad de comunicación entre lugareños y extranjeros.

José Sarango es uno de los beneficiarios del programa. Tiene 26 años y su experiencia de aprender el inglés le permitió conseguir trabajo. Es albañil y labora en la construcción de una vivienda para un extranjero. Cursa el segundo nivel.

Las clases que reciben los beneficiarios no distan de las academias que existen en la ciudad de Loja. Los maestros son nativos y siempre hablan en inglés para que el estudiante se familiarice.

Para la maestra Kathy Cohen es una buena experiencia. Ella percibe un sueldo que le paga la fundación. Lleva cuatro años en Ecuador, dos estuvo en Cuenca y dos en Vilcabamba.  Allí compró una propiedad y construye su casa.

El presupuesto anual

USD 15 000 al año cancela la fundación One Word a los ocho maestros que dictan clases de inglés en el valle de Vilcabamba.

En tres años, el alumno sale hablando y escribiendo correctamente. Los maestros aclaran que todo depende del empeño que tenga el beneficiario.

Durante los tres años, los alumnos cursan nueve niveles de estudios. Cada uno tiene una duración de tres meses.

En febrero del 2013, la fundación cumplió tres años de servicio. El sueño de los fundadores es que más estudiantes asistan.

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