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A las cero horas de este martes, con un cargamento de flores, que vía aérea fue enviado a Miami, arrancó el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Colombia con Estados Unidos. Y de allá para acá sucedió lo mismo con una amplia variedad de productos –materias primas, maquinaria, equipos, insumos, bienes de consumo final–.

Pero así como las flores colombianas ingresarán sin aranceles al mercado estadounidense –no lo tenían por cuenta del Atpdea–, igual que textiles y confecciones que hoy emprenden el largo viaje, tampoco se les aplicará gravámenes a al menos 8.000 productos estadounidenses, entre ellos, a algunos vehículos, como camionetas 4x4 de más de 3.000 cc, tractores, trolebuses, vehículos de más de 16 personas, volquetas, camiones de sondeo y perforación, coches barredora y radiológicos.

También entrarán sin arancel las motocicletas de alto cilindraje, como las Harley-Davidson. En Bogotá, de acuerdo con el concesionario, la motocicleta modelo Sportster 883R será la primera procedente de la planta de la firma en Kansas que llegará al aeropuerto Eldorado con arancel cero (tenía 15 por ciento).

Tampoco se les aplicarán gravámenes a equipos y materiales para construcción (ladrillos, placas, baldosas y piezas cerámicas), equipos para agricultura, aeronaves y partes para aeronaves, fertilizantes, equipos médicos, textiles y confecciones, algodón, la mayoría de verduras, frutas frescas y procesadas (manzanas, uvas, cerezas, peras y nueces como el maní), y cupos –topes máximos de toneladas– de algunos productos del agro, como maíz, arroz, carnes, lácteos (leche en polvo, quesos, mantequillas, helados y, yogures).
Lo anterior no significa que los precios de estos bienes automáticamente se vayan a reducir para los consumidores finales, pues esto depende de muchos factores.

Siguen las preocupaciones
Pero así como el arranque del TLC –en abril pasado los presidentes Barac Obama y Juan Manuel Santos acordaron que entrara en vigencia el 15 de mayo, tras ocho años de haber iniciado las negociaciones– es visto como una oportunidad para llegar a los consumidores de los dos países y de consolidar la presencia en ambos mercados, en Colombia han aumentado los temores de algunos sectores, como los del agro, por la suerte que les espera con la competencia estadounidense.

El control aduanero a los cupos de importación de alimentos procedentes de Estados Unidos, como maíz, cuartos traseros de pollo, fríjol y carnes, es uno de los puntos que más inquietan a estos sectores, que temen que ingresen muchas más toneladas sin el pago arancelario que las establecidas en la negociación.

Ese sentimiento se origina en el hecho de que la aduana aún no ha logrado sistematizarse en su totalidad para proveer información en línea sobre las cantidades de productos que comenzarán a llegar a los puertos de Santa Marta, Barranquilla, Cartagena y Buenaventura y que se les cobren aranceles a cualquier kilo adicional al cupo fijado.

Sin embargo, el director de la Dian, Juan Ricardo Ortega; el ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, y el responsable del aprovechamiento y negociador del TLC, Hernando José Gómez, afirman que la aduana está lista.

“Las adecuaciones y ajustes que se le hicieron al sistema informático sirven para aplicar ese control”, dijo Ortega, quien agregó que la versión definitiva estará en funcionamiento a más tardar en octubre de este año.

Por ahora, hay gran expectativa sobre los verdaderos efectos del TLC en productores y consumidores.

Problema cambiario
El nuevo escenario de los negocios que plantea la entrada en vigencia hoy del tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos llega justamente cuando el peso ha acumulado una revaluación de 9,15 por ciento en lo corrido del año frente a la moneda estadounidense, y eso sin contar el debilitamiento del dólar desde el año 2003.

Así lo han subrayado el mismo Gobierno, a través del ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, y algunos gremios de la producción.

La caída del dólar estimula las importaciones y golpea las exportaciones colombianas en momentos en que los productores nacionales deben comenzar a competir de frente con los empresarios de la principal economía del mundo.

Por ese motivo, el ministro de Agricultura reclamó acciones decididas del Banco de la República para mejorar la tasa de cambio. “Revaluación y TLC no es una buena mezcla”, dijo Restrepo, y aseguró que el éxito del Perú frente al TLC fue por no dejar revaluar su moneda.

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