Tiempo de lectura: 8' 33'' No. de palabras: 1426

Los bonos del Estado vuelven a posicionarse en la cotidianidad de los ecuatorianos, con la decisión del Gobierno de cancelar las jubilaciones de los servidores públicos con el 100% en estos papeles, en lugar de hacerlo en efectivo.

Esto, siempre y cuando el Presupuesto General del Estado no cuente con los recursos suficientes para cancelar las jubilaciones con dinero contante y sonante. En la fila ya están cientos de funcionarios de los sectores de Educación y Salud. Paulatinamente, se irán incorporando los trabajadores de otras entidades públicas.

En este escenario, la preocupación atrapa a quienes recibirán el pago en bonos. Según Nelson Erazo, presidente de la Unión General de Trabajadores del Ecuador, no hay claridad en el mensaje de las autoridades de cómo funcionarán estos bonos ni cómo negociarlos. "Es de temer que el funcionario público jubilado pierda parte de su dinero en la negociación. No es dinero en efectivo y eso afecta".

Pero la titular de la Bolsa de Valores de Quito, Mónica Villagómez, pide tranquilidad a las personas que reciban el pago con bonos, asegurando que el mercado de valores hará todo lo posible para que se conozcan sus derechos y obligaciones. "Les ofrecemos toda nuestra ayuda, y les brindaremos capacitación a los jubilados".

Y, aunque poco a poco se irá aclarando el panorama, las personas que están directamente involucradas en las transacciones de bonos en las bolsas de valores explican cómo se debe proceder. Lo primero que deben conocer las personas es que el valor de la jubilación será depositado en una cuenta personal, en el Banco Central del Ecuador, es decir, no dispondrán de un papel físico para su transacción, ni tampoco del efectivo.

En segundo lugar, los bonos tendrán características particulares y habrá que fijarse, principalmente, en la tasa de interés (anual), en el plazo de los pagos de ese rendimiento (trimestral, semestral, anual) y en el rendimiento (el valor que eso le genera por la transacción que decida hacer).

Para la asesora financiera Daniela Ramírez, todo parte de las prioridades del jubilado en el momento de recibir el bono. "Eses dinero, si bien no es efectivo, puede serlo negociándolo en el mercado bursátil. Sin embargo, que la persona decida qué hacer es la clave: utilizarlo para pagos corrientes, invertir en algo que le rinda más como un posible proyecto de negocio o incluso otros papeles de la Bolsa, o simplemente ganar el interés que el Estado le ofrezca".

Los recursos serán administrados a través de una cuenta personal del jubilado

  • Un bono es un compromiso de pago. Es un documento mediante el cual el Estado se obliga a pagarle a usted un valor determinado, a una tasa de interés fija, a lo largo de un plazo programado, etc.
  • Hoy los bonos ya no son físicos, aunque por su antigua presentación adoptaron su sinónimo como 'papeles'. Ahora son desmaterializados, es decir, son virtuales y existen solamente como un registro contable en una computadora.
  • Toda transacción en bonos se hace como una transferencia bancaria cualquiera. El Estado le acredita directamente el valor correspondiente en una cuenta bancaria-que se abrirá para cada jubilado- en el Banco Central del Ecuador.
  • En el caso del bono electrónico o desmaterializado, en el momento de la acreditación en la cuenta se le entrega un certificado donde consta que usted es el dueño de ese instrumento para su libre utilización.
  • Una vez en su poder el valor correspondiente al bono, usted puede decidir qué hacer. La primera opción es mantener ese valor en la cuenta, durante el plazo fijado (5, 6, 7... años) y ganar el interés generado.
  • La tasa de interés SEnS define lo que ganará cada mes, semestre u año (según el bono). Y se calcu- l a respecto del monto de su bono. Es decir, si su papel es de USD 1 000 y le pagan una tasa del 1% mensual en un año, a grandes rasgos recibirá por 12 meses un valor aproximado de USD 10.
  • El valor que resulte del interés ganado sí es en efectivo y lo puede utilizar en el momento que usted desee.

Cuide que sus recursos sean administrados por manos legales

  • Antes de decidir qué hacer con el valor de su bono tenga en cuenta que el Gobierno fijará los llamados "años de gracia". Es decir, durante ese tiempo no recibirá ningún pago por concepto de tasa de interés.
  • Entonces, si piensa transar su bono y venderlo al mejor postor, deberá considerar un posible "castigo" por la acción, ya que todavía el papel no rinde hasta que el tiempo de gracia concluya (1, 2, 3... años).
  • Si finalmente decide transar o vender el bono, puede hacerlo por la totalidad del monto recibido por parte del Estado o simplemente por la cantidad que desee hacer efectiva.
  • Recuerde que usted no puede negociar sus bonos directamente. Tiene que necesariamente contratar los servicios de una casa de valores. Estas compañías le cobrarán una comisión. Esta tasa es acordada entre la casa y el jubilado.
  • Ponga sus recursos en manos de casas de valores legalmente autorizadas para operar. La lista de estas firmas las puede encontrar en las páginas electrónicas de las bolsas de valores, tanto de Quito (www.bolsadequito.info) como de Guayaquil (www.mundobvg.com).
  • La casa de valores también podría recomendarle que, en lugar de transar sus bonos en el mercado, y si no necesita el dinero con urgencia, diversifique su portafolio adquiriendo otros tipos de papeles.
  • Específicamente, con el valor de sus bonos podría optar por adquirir acciones, títulos, obligaciones de compañías que cotizan en las bolsas de valores. Con ello, sus rendimientos potencialmente serían mayores y su portafolio no se concentraría únicamente en bonos.
  • A pocas semanas de que las reformas a la Ley de Mercado de Valores se aprueben, las actividades bursátiles tienen el potencial de incluir más oferentes de papeles, tanto de pequeñas como de grandes empresas.

Hay varias maneras de canalizar mejor la administración de sus 'papeles'

  • Otra opción para utilizar sus bonos es negociarlo o comprarlos-venderlos a otros jubilados. Si los compra, usted podría disponer de un mayor colchón para diversificar su inversión en el mercado de valores. Si desea venderlos, en cambio, considere que quizás deba enfrentar un descuento del monto.
  • Todo esto se definirá en los próximos días, cuando el Estado entregue los primeros bonos y se vean las características. Y cuando el mercado empiece a negociarlos, allí se definirán los precios y los descuentos.
  • Los bonos del Estado se emitirán con restricciones, entre ellas que no pueden transarlos a instituciones del sistema financiero público y que tampoco sirvan para colchón de liquidez o para respaldar operaciones de reporte de las entidades financieras privadas.
  • Por tanto, si usted quisiera pagar con esos bonos una deuda a su banco o la hipoteca en una institución financiera privada, tendrá que negociar directamente con dichas entidades.
  • El riesgo en este caso es que la institución financiera defina a cuánto le quiere aceptar ese bono y allí se establecerá una especie de negociación.
  • También podría cancelar deudas a terceros con esos bonos, ya que este valor está registrado al portador. Y, por tanto, podría solicitar al Banco Central que el titular de los bonos cambie al nuevo dueño.
  • En el caso de muerte del beneficiario de los bonos, se deriva la administración de ellos a su cónyuge o familiares. La sucesión seguramente se definirá al momento de que el Estado le entregue el documento que avaliza la tenencia de los bonos.
  • Por el tipo de negociación,  los bonos se clasifican en dos: bonos de renta fija, que son los que se negocian a una tasa de interés igual en cada pago y los de renta variable, que cancelan los valores según la tasa a la que el mercado negocie ese día.
  • Por el lugar donde se emiten, los bonos son de deuda externa y de deuda interna. Estos últimos serán los que reciban los jubilados del servicio público.
  • Por la fecha de vencimiento, los bonos pueden ser de rendimientos mensuales, semestrales y anuales.
Califique
2
( votos)