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Los habitantes de Nuevo Rocafuerte y Tiputini, los poblados más cercanos a los campos petroleros Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT), tienen esperanza y a la vez temor por la ejecución del Plan B que el presidente Rafael Correa anunció el pasado 15 de agosto.

Nuevo Rocafuerte es la última parroquia urbana ecuatoriana del río Napo, antes que su cuenca ingrese al Perú. Habitan en ella 500 personas según el jefe político de Aguarico, José Ramos, cantón de Orellana donde se ubica el poblado.

La mayoría de los comuneros, según el jefe político, se dedica a la agricultura, trabajar en entidades del Estado, o empleos ocasionales en albañilería, mecánica o motoristas de lanchas.

La explotación del Yasuní ITT genera protestas en Quito

En la Plaza Grande (centro de Quito) decenas de jóvenes protestaron por la explotación petrolera en el Yasuní. Fotos: Bolívar Vásquez / EL COMERCIO

Eduardo Abarca, director de la Escuela de Francisco de Orellana, asegura que menos del 20% se dedica al turismo en esa zona.

Mientras que el jefe de la comunidad Yanayacu, Francisco Jipa —ubicada a media hora de Tiputini y donde se perforó el primer pozo exploratorio de este campo— considera que la explotación será una vía para salir de la pobreza.

Sin embargo, Abarca, señala que la explotación amenaza el ecosistema del parque Yasuní y el de los pobladores y el Gobierno debería buscar otra alternativa de desarrollo para el sector en lugar del petróleo.

Lea mañana un especial sobre el Yasuní en la versión impresa.


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