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Dos años después de que se prohibiera el cobro por la emisión de tarjetas de descuentos en los almacenes comerciales, las tiendas parecen haber redefinido sus estrategias para captar más clientes.

A través de campañas de fidelización, las empresas no muestran indicios de haber perdido espacios por esta medida. Solo en el primer trimestre de este año se emitieron 3,5 millones de tarjetas comerciales adicionales, hasta acumular los 13,5 millones, según cifras proporcionadas por la Superintendencia de Compañías.

Que exista tantos clientes de fidelización (la población nacional es de 15,7 millones) ¿significa que los consumidores tienen el hábito de recurrir a los descuentos? Sonia Zurita, experta en finanzas personales y catedrática de la Espae, considera que no.

"Hay personas a las que les gusta tener una tarjeta de todo y casi ni les queda espacio en la billetera. El problema es que si tienes demasiadas, nunca sabes cómo manejar cada una", argumenta.

Como ejemplo está Rosaura Mite. Después del típico 'bombardeo' de llamadas telefónicas, para ofrecerles tarjetas de este tipo, logró coleccionar, sin proponérselo, 20 tarjetas de almacenes de electrodomésticos, farmacias, supermercados, tiendas de calzado, de medios de comunicación, etc.

Sin embargo, no las usaba en su totalidad. En marzo pasado enfermó y su médico le solicitó unos exámenes especializados. Acudió a un laboratorio y pagó USD 75 por ellos. Si hubiera presentado una de esas tarjetas que guarda en su chequera, ese costo le hubiera significado un ahorro de 8 dólares.

Se percató después y ahora dice que ya está pendiente del tema y trata de aprovecharlas.

Zurita sugiere depurar este tipo de documentos y tener a la mano aquellas que puedan cubrir alguna necesidad, según el estilo de vida de cada persona. Si tiene una familia con hijos pequeños, seguramente le servirán descuentos en centros médicos o de estudios. Si al contrario, no tiene cargas familiares, los establecimientos de comida y otros pueden ser prioridad.

Las cinco recomendaciones básicas para tener un beneficio real

Depure.  Haga un chequeo de cuántas tarjetas comerciales posee a su nombre. Guarde las de establecimientos a los que usualmente recurre. Las que no sean frecuentes deséchelas. Muchas empresas conocen su comportamiento crediticio y emiten tarjetas a su nombre, sin que necesariamente establezcan si responde a ese nicho.

Ordene.  Establezca un orden de prelación de las tarjetas. Tenerlas identificadas y a la mano le puede ayudar, inclusive, al momento de planificar su presupuesto mensual. Si va al supermercado, por ejemplo, ya sabe cuánto puede ahorrar en las compras en casos de que no la tuviera. Y bajo esa perspectiva puede destinar sus gastos.

Compare.  Hay tarjetas comerciales, como las de electrodomésticos, que tienen gran acogida por los consumidores porque resulta más cómodo y aparentemente más fácil al momento de aplicar a un crédito. En muchos casos se observa el valor de las cuotas y no el valor total. Fíjese en esto último e intente reducir el plazo de pago.

Cuide.  Evite extraviar este documento. Si bien no emite dinero como las tarjetas de débito o crédito (a través de avances), las tarjetas comerciales también debe cuidarlas porque estas reflejan datos personales. Esa información resulta sensible en casos de estafas o robos. Si ya las tiene ordenadas fácilmente identificará cuando falte una.

Aproveche.  Para identificar cuánto es lo que usted ahorra, revise el precio final al consumidor sin ser afiliado al establecimiento. De pronto, el resultado le podría motivar a valorar más estos espacios promocionales. Si encontrara que el beneficio no es mayor, entonces deje de usarla. Seguramente otra firma sí le ofrece ventajas.

Las ofertas van evolucionando y cada empresa ofrece premios por consumir

Corporación El Rosado  promociona hace dos semanas su Catálogo de Premios. Por cada dólar de consumo en sus tiendas y establecimientos afiliados, el consumidor recibe 1 súper punto. Estos se acumulan en la tarjeta Mi Comisariato por un año. Y al tener una cifra determinada, los canjea por productos para el hogar.

Más,  tarjeta de fidelización de Almacenes TIA, ya aplica ese tipo de estrategias. Acumulando puntos, el cliente opta por descuentos especiales o por el canje de premios. Según información de la Superintendencia de Compañías, TIA lidera el ranking de empresas con mayor número de tarjetas de fidelización: 3,9 millones hasta marzo último.

La tarjeta Supermaxi,  en cambio, llega a acuerdos con empresas para asignar cupos de crédito a sus trabajadores, para que realicen compras en las tiendas pertenecientes a la cadena de tiendas. El cobro se realiza vía descuento en rol. Adicionalmente, el documento sigue manteniendo su política de descuento en compras de alimentos, vestimenta, etc.

CientifiCard empresarial  es una tarjeta emitida por Librería Científica, y que cubre una estrategia similar a la anterior. Tras el acuerdo con las empresas permite la compra de la lista de útiles escolares en el inicio de cada temporada, a precios competitivos. El descuento es vía rol y la tarjeta tiene un código que identifica a cada trabajador.

Farcomed,  Farmacias y Comisariatos de medicinas SA, es la segunda compañía con mayor emisión de tarjetas de descuentos. A marzo pasado acumula 2,5 millones de estos documentos. Le siguen Corporación Favorita (1,6 millones) y Corporación El Rosado (1,4 millones), Superdeporte SA (816 019), Comohogar SA (675 701), De Prati SA (640 122).

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