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Malala Yousafzai, la adolescente paquistaní tiroteada por los talibanes en su país, pidió hoy en la ONU que la comunidad internacional redoble los esfuerzos para lograr "educación para todos".

"El 9 de octubre de 2012 los talibanes me dispararon. Pensaron que con sus balas me callarían para siempre pero fracasaron", dijo la joven en un inspirador discurso durante el acto organizado por la ONU para celebrar su decimosexto cumpleaños.

Malala celebró con su primer discurso público su 16 cumpleaños tras su milagrosa recuperación del ataque a un autobús escolar cerca de su casa en el valle de Swat el 9 de octubre de 2012.

 Desde entonces ha sido sometida a múltiples operaciones. Los médicos tuvieron que colocarle una placa de titanio para cubrir el agujero que una bala dejó en su craneo, mientras que uno de sus oídos ha quedado gravemente afectado.

 Malala pidió a los gobiernos del mundo que se comprometan en ofrecer educación primaria universal antes de que termine el 2015.

Acompañada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el exprimer ministro británico Gordon Brown, la joven aseguró que sigue siendo la misma Malala, con las mismas ambiciones, esperanzas y sueños, y por ello volvió a pedir "educación para todos".

"Tomemos los libros y las plumas porque son nuestras armas más poderosas. Un libro y una pluma pueden cambiar el mundo", subrayó Malala, quien aseguró que "los extremistas siguen teniendo miedo a los libros".

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Malala, interrumpida en varias ocasiones por los aplausos de los asistentes, afirmó que no está en contra de nadie, ni siquiera de los talibanes en su país, y aseguró que incluso si tuviera una pistola y estuviera frente a la persona que le atacó "no dispararía".

"Es algo que aprendí de Mahoma, el patrimonio que recibí de Martin Luther King y de Nelson Mandela, la filosofía de la no violencia que aprendí de Gandhi y la madre Teresa, el perdón que aprendí de mi padre y de mi madre", aseguró.

La adolescente paquistaní, que agradeció poder llevar hoy puesto un chador de Benazir Bhutto, reiteró que vino a Naciones Unidas para elevar su voz y pedir "educación para todos los niños".

"El Día de Malala no es mi día, hoy el día de todos y cada una de las mujeres, niñas y niños que se han atrevido a defender sus derechos", concluyó la joven, quien agradeció "la cantidad de amor" que ha recibido en estos meses de recuperación.

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