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Los británicos son famosos por varios motivos, entre ellos por las apuestas. Sir Phileas Fogg realizó en 1872 la hazaña de dar una vuelta al mundo en 80 días por ganar unas libras, según nos cuenta Julio Verne. Ahora han lanzado al aire una muy interesante apuesta. Nada menos que ¿dónde estará Edward Snowden el 1 de enero del 2014? Vamos a dar algunas pistas para los apostadores.

1) En el Ecuador. Por ahora es lo más posible. El Jefe está analizando el pedido que fue formulado por el ex técnico de la CIA en Moscú, al embajador ecuatoriano. Ahora míster Snowden está un poco jodido. Esfumado en el interior de la sala de tránsito del hermoso aeropuerto Shemerativo y ya escaso de dinero ¿pese a los 200 000 dólares que ganaba hasta el mes de abril último? Había planeado asilarse en Islandia pero recibió dulces informes -claro, de don Julián Assange- respecto al Ecuador y cambió de rumbo. El hombre está a la espera. El Jefe le exige que llegue al territorio ecuatoriano o a una Embajada. Está difícil la cosa. Mientras tanto, se entretiene leyendo temas sobre el Ecuador. Entre otras cosas se entera que los exportadores ecuatorianos yacen furiosos por el asilo. Y el Jefe está bravísimo con los gringos. Por su culpa. ¿Qué va a pasar? 2) En Venezuela. ¿Por qué no en Caracas? Mañana se realizará en Moscú una cita clave entre representantes diplomáticos de Ecuador, Venezuela, Rusia y Cuba. El presidente Maduro reitera ya 11 veces que le sería muy grato dar asilo al señor Snowden. Allí, de paso, no hay los problemas económicos que implica un asilo en el pobrete Ecuador. Los negocios entre Washington y Caracas marchan muy bien, aunque esporádicamente surgen broncas diplomáticas. Por lo demás, los Estados Unidos compran petróleo venezolano y pagan de contado. Venezuela no disgusta a Snowden, palabra.

3) ¿El señor Snowden estará en lo s Estados Unidos el 1 de enero del 2014? ¿Imposible? No tanto. Ya pueden apuntarse algunos apostadores. Míster Loonie Snowden, el padre del fugitivo, habló ya oficialmente con el secretario de Justicia Eric Holden y le ratificó que su hijo Edwards está dispuesto a entregarse a la justicia estadounidense con algunas condiciones: a) que el Gobierno le prometa que no lo detendrá antes de un juicio, b) que no le impongan una orden de silencio, c) que le permitan elegir la sede del juzgamiento.

Si el Gobierno estadounidense cede, pues, tendrá la satisfacción de recuperar al personaje que le dio una de las sorpresas y reveló que -luego del ataque terrorista del 2011- Estados Unidos trabaja en una red mundial de espionaje. Dicen que una de las razones de la persecución es que Snowden lleva en su fuga cuatro computadoras con nuevas denuncias. El Gobierno de Washington está furioso, como nunca. La comunidad no tanto. Las opiniones sobre el "caso Snowden" están divididas hasta en las encuestas. "Ni héroe ni traidor", dice él. Puede volver y nos libra de un feo problema.

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