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Si en la música triunfa el "porno pop" por obra y gracia de Miley Cyrus o Rihanna y en literatura las sagas eróticas se multiplican a la sombra del "efecto Grey", el cine no podía permanecer ajeno al reclamo más efectivo del momento: la película 'Don Jon', de Joseph Gordon-Levitt.

Mientras las salas de cine X entran en su declive definitivo, el contenido erótico y/o pornográfico se filtra en el cine convencional al socaire del 'boom' literario de '50 sombras de Grey', cuya adaptación cinematográfica, encargada a Sam Taylor Johnson, está siendo todo un fenómeno popular incluso antes de haber empezado el rodaje.

James Franco, Lars von Trier, Rob Epstein, Michael Winterbottom o Abdellatif Kechiche son algunos de los directores que se han apuntado a la moda porno, aunque el acercamiento es de lo más variopinto y no siempre aparece el sexo explícito.

Es el caso de 'Don Jon', en realidad una comedia convencional con la pornografía como hilo conductor: trata de cómo un chico (Gordon Levitt), un auténtico don Juan capaz de seducir a las mujeres más bellas, no logra disfrutar de las relaciones de carne y hueso, ni aunque se trate de la mismísima Scarlett Johansson, debido a su obsesión con el porno.

La película cuenta con el morbo añadido de Julianne Moore, que regresa al tema quince años después de interpretar a la sensual Amber Waves de 'Boogie Nights'. El montaje original de 'Don Jon', estrenado en el pasado Festival de Sundance, contenía más escenas pornográficas, pero el actor, guionista y director metió la tijera para poder obtener la calificación de apta para menores de 17 acompañados de adultos.


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