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Claudia Schiess ingresa al parqueadero de Gamatv manejando su Chevrolet Aveo blanco. Aprieta el claxon para que un peatón acelere su paso. En el asiento derecho viaja Daniel Mueller, un reportero suizo que la sigue con su cámara a todos lados, como una sombra. Él alista un documental sobre la vida de Claudia que, algún rato, se exhibirá en Schweizer Fernsehen, un canal público suizo con base en la capital Zúrich.

Claudia, galapagueña de madre suiza y padre ecuatoriano, estaciona su automóvil que tiene un adhesivo de la Universidad del Pacífico pegado en el parabrisas trasero. Lo conserva como quien guarda una promesa: luego de que entregue su corona este viernes en el cantón La Libertad, a la nueva Miss Ecuador, retomará sus estudios en Ingeniería Comercial que dejó en su año como reina.

Baja de su carro. Ingresa por la puerta del canal en el cual trabaja como presentadora del programa de variedades ‘Dueños del Medio Día’. No saluda ni a las recepcionistas ni a los guardias. Tampoco sonríe a nadie. Sus ojos verdes permanecen ocultos detrás de unas gafas negras. Carga una camiseta naranja ‘sport’ y su cabello rubio recogido con un moño. No tiene maquillaje y, por eso, cuando el fotógrafo de este Diario saca del bolso su cámara, ella lo ve como quien acaba de apuntarle con una metralleta.

“No me dijeron que tomarían fotos. Así como estoy no pueden tomarme”, le reclama a la relacionista pública del canal, quien acaba de llegar y se esfuerza en explicarle que sí se lo había dicho. Llega el momento de la negociación. La tan anhelada entrevista, cancelada por Claudia el lunes, se la realizaría, pero sin fotos. Luego se retiraría a los camerinos a arreglarse y, media hora después, volvería apta para que el país y el mundo la vean con el mismo vestuario usado, minutos después, para su conducción en televisión.

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Miss Ecuador

Dice que a pesar de tener raíces europeas, de haber vivido un año en Suiza y que sus rasgos físicos no representa a la mayoría de ecuatorianos, se siente muy de Ecuador. “Casi todos en el país tienen piel canela, el cabello oscuro, pero sí hay unos que se parecen a mí”, asegura.

Que lo que en verdad representa ella como Miss Ecuador, continúa Claudia, es “el carisma, la bondad, la humildad y el carácter solidario de los ecuatorianos”. Sus respuestas son cortas, como quien se cansa de tantas preguntas. Esta semana, cuenta la ecuatoriana de 22 años, ha sido muy ajetreada ya que ha tenido demasiadas entrevistas. “Obviamente todos los medios quieren saber qué pienso, cómo me he sentido en este año como Miss Ecuador”.

La semana pasada concluyó, oficialmente, la ayuda social que ha brindado como reina.

Puso la primera piedra de lo que será el Centro Oncológico de Galápagos, un terreno donado por el Municipio de Santa Cruz. Entregó unas casas en Santo Domingo de los Tsáchilas y estuvo en otras campañas sociales llevadas a cabo por el Ministerio de Inclusión Económica y Social y la Vicepresidencia de la República. Esta semana, su última como reina, la separó solo para la prensa.

A cada rato agarra su bolso y hace un ademán propio de quien se alista para levantarse del sofá. Se resigna cuando escucha más preguntas. Las contesta. Dice que ser Miss Ecuador le servirá en un futuro siempre y cuando las personas tengan un buen concepto de ella. Que no aspira a ninguna dignidad política pero sí a seguir en televisión, en Gamatv.

Al instante se levanta. Dice que ya es tiempo de ir a arreglarse. Regresa, 50 minutos después, maquillada, con el cabello suelto, con una cadena dorada y unos tacos plateados que elevan notablemente su 1,72 de estatura.

“Tienes 2 minutos para la foto”, le advierte, seria, al fotógrafo quien antes no espera que termine la oración y ya maniobra su cámara para cumplir con el tiempo fijado. Claudia ensaya un par de sonrisas y se retira, seria de nuevo. La recepción del canal tiene dos televisores prendidos todo el tiempo en la programación que ofrece Gamatv. Inicia el programa ‘Dueños del Mediodía’. Claudia promociona un concurso para que los espectadores “envíen un mensaje al 1221 con el número de mandarinas que aparecen en pantalla”.

Lo dice sonriendo. Los guardias y las recepcionistas a los que no saludó, la observan con atención. Jenniffer Pazmiño está parada en un costado de Claudia. Enseguida dan paso a Gino Molinari, quien cocina un cerdo.

Corte comercial. Claudia vuelve a la recepción. Carga un micrófono diadema en su cabeza y dos intercomunicadores en la cintura de su apretado jean. Atiende a más periodistas. El suizo continúa registrando todos sus pasos.

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