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La sociedad quiteña -y seguramente de todo el país- está conmovida por el accidente ocurrido en un túnel del antiguo aeropuerto.

Constantemente conocemos que en el accidente de tránsito tal o cual fallecieron varias personas, pero la repetida ocurrencia de estas muertes, al parecer ya no sacuden la conciencia pública. En el caso del túnel de Quito hay dos muertos, esposos identificados como Milton Cóndor, de 38 años; y Marianela Quishpe, de 34. Murieron atrapados por la tierra mientras intentaban atravesar el viaducto en su vehículo.

Sin embargo, la parte más dolorosa del hecho es que eran padre y madre de una niña, actualmente de 13 años de edad, quien queda en la orfandad. ¿Cómo será el futuro de esta criatura? La obra es del Municipio de Quito. El dirigente de la movilidad se apresuró a calificar el derrumbe en el túnel como un "caso fortuito". El Alcalde del Distrito dispuso despedir a dos empleados que no aplicaron las medidas de seguridad y habrían evitado el colapso mortal. La figura del "caso fortuito" elimina responsabilidad penal y ha dado lugar a que se haga una mísera oferta económica por cada fallecido.

Este hecho del que sobrevivió el señor Johnny Puente dio oportunidad para que manifieste: "Saber que hay unos esposos que fallecieron dentro del túnel y una niña huérfana me ha traumatizado, eso no me deja tranquilo". ¡Y no ha dejado tranquilo a nadie! En numerosas ocasiones, cuando trabajadores se ocupaban de laborar en un túnel, el derrumbe mató a algunos; pero el suceso transcurre; se paga una indemnización económica a los familiares de los muertos; y continúa esa muestra de indiferencia por la vida de las personas. Eran dos; luego, son tres; en el accidente de tránsito, murieron 14. ¡Ya no conmueve a nadie! El Municipio de Quito está trabajando en la obra del tren subterráneo, que demandará larga excavación. Si no extreman el cumplimiento de las normas de seguridad ¿cuántos fallecimientos habrá que lamentar? Hay reglas nacionales e internacionales que deberán obligar que sean aplicadas por contratistas, a fin de evitar sepultura de trabajadores. Hay que olvidar la tesis del "caso fortuito" para eludir responsabilidades y refugiarse solo en lo económico. En el Código del Trabajo hay tablas de indemnización que, por cierto, son exiguas. Que, pensando en el Código del Trabajo, apliquen el capítulo de la Prevención de los Riesgos, de las Medidas de Seguridad e Higiene, de los Puestos de Auxilio, entre otros .

En especial, que apliquen rigurosamente las normas de seguridad y que, olvidando la tradición, no se diga anticipadamente a un trabajo con riesgo: no ha de pasar nada, Dios no ha de permitir; la obligación de cumplir las normas de seguridad demoran el trabajo, etc. etc. Y una vez acontecida la catástrofe, alegar que la tragedia es… obra del destino .

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