Tiempo de lectura: 1' 32'' No. de palabras: 239

Desde el 1 de agosto, unos 800 productos empezaron a pagar aranceles para ingresar a Estados Unidos, una vez que terminó la vigencia de las preferencias arancelarias andinas y del Sistema General de Preferencias (SGP).

Los exportadores afectados esperan, por un lado, hacer efectivos los subsidios ofrecidos por el Gobierno para compensar el beneficio y, por otro, a que el Congreso de Estados Unidos renueve en pocas semanas el SGP, un beneficio unilateral dirigido a 127 países.

Pero sobre todo aspiran, como lo señaló el dirigente gremial Henry Kronfle, no a vivir de compensaciones sino a que el Gobierno cumpla su oferta de abrir nuevos mercados. También están pendientes de la concreción del cambio de matriz productiva, para diversificar las exportaciones y darles valor agregado.

No solo la falta de avances en esas materias, sino la compleja agenda ideológica en materia de política exterior -una de cuyas consecuencias fue la renuncia a las preferencias- complica la realidad de los exportadores.

En estas circunstancias, aparece el problema derivado de la reactivación de la economía estadounidense, que se traduce en un dólar más fuerte y en la pérdida de valor de las monedas de la región. Los productos de esos países ganan competitividad, al contrario que los ecuatorianos.

Es notorio que el tema no se reduce a dar un subsidio de USD 23 millones y amerita un abordaje más amplio.

Califique
2
( votos)