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La noticia, no por esperada, deja de ser llamativa. Tras dos meses de análisis la Cancillería ecuatoriana otorgó el asilo diplomático a Julián Assange. El extravagante personaje saltó a la fama a raíz de la publicación de los Wikileaks, los cables secretos de las legaciones diplomáticas norteamericanas que publicaron los más importantes diarios deOccidente. Pero Assange es requerido por la justicia sueca ante imputaciones de presunta violación.

Tiene una orden de captura y Suecia llamó al embajador ecuatoriano al conocer el asilo. La relación entre Londres y Quito se tensó ante la denuncia del Ministro de RR.EE. ecuatoriano, que dijo que el Reino Unido habría amenazado con incursionar en la Embajada ecuatoriana. La amenaza de Londres, inadmisible, desató reacciones en las afueras la sede británica en Quito. La Asamblea ecuatoriana fue convocada de urgencia y Ecuador busca reuniones de Unasur y la OEA.

El ‘Foreign Office’ reaccionó con decepción ante la concesión del asilo y el Ministro británico de Exteriores comentó: "La inmunidad existe para permitir que las embajadas lleven a cabo funciones diplomáticas adecuadas y dar refugio a supuestos delincuentes no es una de ellas y tampoco impedir el proceso legal en un país".

El argumento ecuatoriano se fundamenta en la defensa de los derechos humanos y en la protección de la vida de Assange, si llegase a ser extraditado a Estados Unidos por los delitos informáticos. El Gobierno, empero, ha cuestionado procesos de protección a los Derechos Humanos en episodios recientes y, por ejemplo, se negó a dar un salvoconducto al director de diario El Universo cuando este se asiló en la Embajada de Panamá en Quito. El Gobierno ecuatoriano vuelve a la polémica.

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