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Pese a ser un deporte en donde no hay trofeos ni ovaciones, el montañismo es una disciplina que da réditos personales.

La clave para la práctica de esta modalidad está en la preparación. La aclimatación tanto a la altura como a las bajas temperaturas es prioritaria.

Subir a una montaña implica un esfuerzo físico muy grande. Caminar sobre la nieve da la sensación de estar sobre nubes. Pero una vez en la cumbre se divisa al mundo desde otra perspectiva. Incluso mientras se escala, el aire va cambiando.

Los mareos y los desmayos son comunes cuando se practica el alpinismo, especialmente las primeras veces. Pero no hay que asustarse, ya que el famoso mal de altura, conocido como soroche, es parte de la aventura.

Para evitarlo es mejor prepararse un mínimo de 15 días de antelación a la subida. Y es necesario que las personas que se unen a grupos turísticos se realicen un chequeo médico, especialmente cardíaco y que se controle la presión arterial.

El andinista Marco Cruz, por ejemplo, conoce bien la ruta de ascenso al nevado Chimborazo (6 286 metros). No por nada ha estado allí más de 500 veces con turistas de diversas edades y nacionalidades. Él es partidario de un proceso para escalar por etapas, cuya meta es acostumbrar al cuerpo a los cambios.

La parte física es vital en montañismo, pero el entrenamiento debe ser acorde al tipo de cumbre que se vaya a escalar. Según Paulina Aulestia, escaladora, lo ideal es hacer ejercicios de ciudad y de montaña, para adquirir resistencia.

Para evadir otros inconvenientes, la comida también es algo a tomar en cuenta. Los alimentos escogidos deben ser de pequeño volumen, concentrados en energía, fáciles de digerir y que precisen un menor consumo de oxígeno y gasto energético en la digestión como sopas preparadas, nueces, chocolate en barra, mermelada, frutas secas y otros.

Franklin Salcedo, de la Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña, recomienda las prendas térmicas para soportar temperaturas bajo cero. También el calzado debe ser cómodo y que no se resbale en suelos difíciles. El menaje se completa con una especie de bastón al que los expertos llaman piolet.

La utilización de jeans no es adecuado, pues cuando se mojan se vuelven pesados y fríos. Para evitar extraviarse es necesario contar con un guía experimentado.

En los refugios en el Chimborazo y en el Cotopaxi hay gente capacitada para atender las necesidades de los deportistas. El café y el té de coca bien calientes son las bebidas que más acogida tienen.

Seis picos para escalar

En Ecuador hay montañas como el Pichincha, Los Ilinizas, el Cotopaxi, el Chimborazo, El Altar, el Cayambe... que son perfectas para las ascensiones.

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Para escalar el Chimborazo (6 310 metros), por ejemplo, la mayoría de andinistas prefiere la noche. El hielo está más duro, hay menos probabilidades de avalanchas y las piedras se fijan más a la tierra. Lo que no sucede en el día, dice Marco Cruz.

La Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña es la entidad encargada de prestar los servicios de acompañamiento a los andinistas en las excursiones. La organización cuenta con 73 integrantes. De ellos, uno está en Tungurahua, otro en Chimborazo, dos en Cotopaxi y el resto se concentra en Quito.

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Los montañistas nacionales o extranjeros deben estar supervisados por una operadora turística y portar los equipos necesarios para hacer alta montaña.

Las operadoras, por su parte, deberán tener la capacidad suficiente para poder asesorar al momento de hacer un ascenso. La empresa debe tener una patente que se renueva anualmente. Estos requerimientos servirán de guía y respaldo.

El servicio de un guía acreditado, por día, cuesta USD 100. El Chimborazo y el Cotopaxi cuentan con refugios.

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Los implementos
La cuerda es el lazo entre andinistas. Sirve para hacer una camilla con dos palos para transportar a un herido.

La ropa térmica y de secado rápido es la ideal. Se debe cubrir la cabeza y la boca.

Los crampones pueden ser de 10 ó 12 puntas. Se recomienda probarlos y regularlos antes de la ascensión.

Es importante tener una linterna, ya que no es seguro terminar la excursión antes de la noche. Se deben incluir baterías.

Si la ascensión se da en grupo es preferible llevar un medio de transmisión. Los radios tipo handy son livianos y seguros.

El arnés debe ser ajustable, tener costuras reforzadas y suaves al roce, sobretodo en la zona de las piernas y la cintura.

Las gafas evitan la radiación en los ojos. La mayoría se comercializa con tecnologías antirrayos ultravioleta. Son livianas.

Los guantes pueden ser tipo esquí.  Es aconsejable llevar un par de repuestos. Las manos siempre deben estar cubiertas.

El bastón proporciona estabilidad y agarre. Puede ser de madera o aluminio.

Las botas deben ser cómodas, impermeables, rígidas o semirrígidas y livianas.

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