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Luis Chiriboga se conformó con pedir perdón a la Policía Nacional por la agresión que sufrió uno de sus miembros en el partido Deportivo Quito vs. Liga Deportiva Universitaria de Quito, el 24 de agosto pasado, en donde un sargento fue lanzado a la fosa del estadio Olímpico Atahualpa por unos supuestos hinchas de Liga de Quito.

Después de eso, el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) no volvió a hablar del tema, conociendo que el fútbol nacional quedó desamparado por los miembros de la Policía Nacional. La decisión la tomó José Serrano, ministro del Interior, al conocer las heridas que sufrió el sargento Segundo Lema.

Su decisión, según él, la toma porque "el problema de la violencia en los estadios es un tema integral, donde la Policía no es la única responsable". Eso fue lo que Serrano escribió en su cuenta de Twitter.

En esa red social, añadió que al interior de los estadios tienen que colaborar los equipos y la hinchada. Frente a este tema ni la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) ni los clubes del país tienen claro el camino a seguir.

La FEF volvió a mostrar la fragilidad en sus reglamentos. Sancionó a los clubes Liga y Deportivo Quito, después de las declaraciones del Ministro del Ministro del Interior. No lo hubiera hecho con la severidad como lo hizo ahora que tendrán que jugar sin aficionados.

La estructura de la reglamentación local quedó extemporánea por la forma como se la aplica. Los equipos son sancionados con multas económicas; la FEF trajo el año pasado a expertos ingleses en seguridad en estadios, quienes sugirieron que realizara campañas de promoción para aficionados, las mismas que no las impulsó a través de los clubes y de las asociaciones. Esto último solo lo hizo el Ministerio del Interior a través de cuñas publicitarias en los canales de televisión. Uno de sus lemas fue: "Tarjeta roja a la violencia".

Esas fragilidad se extienden porque el ente deportivo no obliga a sus afiliados, llámese clubes, a que los hinchas o aficionados de las barras se afilien o se carneticen como una medida preventiva para tener un listado y poder identificarlos. Este es uno de los caminos con el cual la Federación es distante porque evita conflictos con los directivos de los equipos, que son los que le han dado la Presidencia a Luis Chiriboga, en estos últimos años.

La organización del fútbol ha intentado en ocasiones impulsar una ley Antiviolencia, desde 1999, pero después se aleja por presiones de sus mismos afiliados.

Galo Barreto, gerente de la Asociación de Fútbol No Amateur de Pichincha (AFNA), considera que la lucha contra los actos violentos en este deporte es un tema social. Él defiende la postura de la FEF.

Sin embargo, recién en la ­reunión del pasado martes, Chiriboga desempolvó el tema, comunicando a los directivos que buscará una reunión con el presidente de la República, Rafael Correa, y asambleístas para retomar el proyecto de Ley Antiviolencia.

Patricio Torres, vicepresidente de Liga, pidió a Chiriboga mantener la unión para frenar la violencia. Solicitó proponer soluciones para ir al fondo del tema y que no sea momentáneo, como en ocasiones anteriores.

Torres es partidario de que sean los directivos los que propongan a los asambleístas un proyecto reforzado, que los anteriores, ya que conocen los entretelones en el fútbol.

Mientras tanto, la reglamentación de la FEF no alcanza a cubrir las demandas de la violencia.

Quién es? Luis Chiriboga es el presidente de la Ecuafútbol. Él asumió ese cargo el 5 de febrero de 1998. Antes, fue presidente del Dep. Quito. Nació en Riobamba en 1946. Estudió en el Colegio Normal Católico Cardenal de la Torre. Después, se graduó de ingeniero civil en la Universidad Central del Ecuador.

Qué hizo? La Comisión Disciplinaria de la Ecuafútbol decidió que Liga y Deportivo Quito jugaran sin público en sus estadios. El plantel albo fue sancionado con dos fechas, mientras que el Quito no tendrá aficionados en su juego frente al Barcelona. Este equipo anunció una pérdida de USD 200 000.

Qué dijo Pidió perdón a la Policía por el incidente ocurrido en el estadio Atahualpa, cuando un sargento fue lanzado a la fosa del estadio por hinchas de Liga.

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