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El estadio Luzhniki, que del 10 al 18 de agosto será el corazón del Mundial de atletismo, fue sede también de los Juegos Olímpicos de verano de 1980, recordados por el mítico duelo de los británicos Sebastian Coe y Steve Ovett en los 800 metros.

Fueron unos Juegos marcado por el boicot de 62 países, incluido Estados Unidos, por la invasión soviética de Afganistán en los años de la 'guerra fría', por lo que contó con la cifra de asistentes (5 179) más baja desde la edición de Melbourne 1956.

El estadio Luzhniki, remodelado recientemente y que después del Mundial se someterá a nuevas mejoras pensando en el Mundial de fútbol de 2018, se conocía entonces como estadio Lenin y fue el escenario de las ceremonias de inauguración y de clausura, así como de las competiciones de atletismo, el deporte rey de los Juegos Olímpicos.

Leonidas Brezner, presidente entonces del país, presidió la apertura de la competición, y el oso Mischa fue la imagen simpática de aquellos Juegos, habiendo pasado a la historia como una de las mascotas más conocidas y simbólicas de la historia olímpica.

En la pista, Coe y Ovett brindaron el duelo más apasionante en los 800 metros, precisamente una distancia herida en este Mundial de Moscú por la baja del lesionado David Rudisha, vigente campeón mundial y olímpico, además de plusmarquista mundial (1:40.91).

Los dos corredores británicos eran las estrellas del medio fondo y Ovett parecía favorito en los 1 500 metros y Coe en los 800 metros, pero el resultado fue al revés en las finales.

Coe se coronó en los 1 500 metros, mientras que Ovett sólo fue bronce, y en los 800 metros la victoria fue para Ovett, que relegó a Coe al segundo lugar. Cuatro años después, en Los Angeles 1984, Coe repitió los mismos metales conseguidos en Moscú.

El pulso Coe-Ovett, que durante años se disputaron la hegemonía en esas dos distancia y en la milla, cuyo récord fue pasando de uno a otro, ha sido base de documentales y libros, entre ellos "The Perfect Distance" (La Distancia Perfecta) , que ha servido de base para una película.

La Unión Soviética y los países de su órbita en el este de Europa fueron los grandes dominadores de las pruebas olímpicas de atletismo en Moscú 1980, pero también hubo otros nombres importantes que se colgaron oros en aquel estadio Lenin, actual Luzhniki.

Fue el caso principalmente del británico Allan Wells en los 100 metros, por delante del cubano Silvio Leonard Sarrio (2º), aunque luego sólo pudo ser segundo en los 200 metros, donde se coronó el italiano Pietro Mennea, mito del atletismo de su país y fallecido en marzo de este año.

En el fondo, el etíope Miruts Yifter fue el gran dominador, con los triunfos tanto en los 5 000 como en los 10 000 metros.

Moscú 1980 fue además el lugar donde se consiguió la primera medalla de oro olímpica para una mujer latinoamericana. Fue la cubana María Caridad Colón, que hizo historia con apenas 22 años, subiendo a lo más alto del podio en el lanzamiento de jabalina.

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