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Franklin Tenorio es la antítesis del deportista de élite que se retira de la actividad. Cuando la mayoría decide dejar de entrenarse y se entrega a la vida sedentaria y a los placeres de la comida, el deportista de 41 años opta por doblar la apuesta y exigirle más a su cuerpo.

Un año luego de su retiro, el cotopaxense participa en competencias en las que la distancia es dos o tres veces mayor a las que realizaba habitualmente como fondista.

Hace 15 días, el tres veces ganador de la Quito-ÚLTIMAS 15K hizo noticia al ganar el Ultra trail North Face, una prueba de 80 kilómetros, que convocó a 1 200 atletas, obsesionados con llevar a su cuerpo al extremo. Mañana, en cambio, estará en la tradicional Maratón de Quito.

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En el ultratrail, Tenorio era debutante, pero fue el vencedor. Empleó ocho horas y 36 minutos para realizar el recorrido, de forma ininterrumpida entre Malchinguí y la laguna de Mojanda.

Sin embargo, el camino fue duro: durante largos tramos de la competencia tuvo que lidiar con los calambres: su muslo derecho se contracturó y le obligó a pararse en tres ocasiones, durante cinco minutos, en distintas etapas. Entonces tuvo que apelar a su fuerza de voluntad y al control mental sobre su cuerpo para seguir.

Tenorio cuenta emocionado las anécdotas del ultratrail. Está en la pista de Los Chasquis, uno de sus habituales sitios de entrenamiento. El lugar es estratégico para él, pues al frente se encuentra la oficina de la Federación Ecuatoriana de Atletismo, de la cual es su presidente, un directivo que a veces puede despachar en camiseta y pantaloneta, como el pasado jueves, luego de su práctica.

Se ejercita en La Carolina, en Los Chasquis, en la montaña...

La pista de Los Chasquis no es el único escenario en el cual el deportista se entrena. El miércoles pasado, por ejemplo, practicó en el parque La Carolina, junto a su hermana Martha, quien vino a pasar unos días en el país, y con su hija Ana Fiorella, a quien Tenorio describe "como la luz de sus ojos".

Ese día, la agenda de Tenorio, lejos de los entrenamientos, estuvo copada de reuniones. La última la tuvo hasta las 23:00 en la oficina de la Concentración Deportiva de Pichincha.

Sus días empiezan a las 06:00. Se despierta y desayuna café, pan integral, jugo de naranja y frutas deshidratadas como pasas y nuez. Luego va a entrenarse por dos horas y desde allí en adelante se concentra en sus labores como titular del atletismo local.

La práctica del jueves empieza a las 08:25, con un viento frío en la solitaria pista de La Vicentina. Lo acompaña su hija Ana Fiorella (12 años), campeona infanto-juvenil, para quien el atletismo es una cuestión de familia, algo que le vino como información genética. "De pequeña siempre le venía a acompañar a mi papi y me gustó entrenarme", dice la adolescente.

Los Chasquis está vacío. El fondista se desprende de su mochila Oakley. Viste un buzo blanco y una licra negra con cierres a la altura de los tobillos (ambos proporcionados por su patrocinador Nike) y fosforescentes gafas amarillas.

Correr se ha convertido ahora en una tendencia urbana. Cada vez, los parques se llenan de más atletas dispuestos a dejar el sedentarismo. Pero la preparación a niveles de élite es distinta, es más compleja. Al 'hombre de acero' Tenorio, le toma media hora calentarse. El acondicionamiento empieza con movimientos circulares de tobillos, rodillas, el tren superior. Realiza estiramientos para evitar lesiones y posteriormente se dirige a la aún desierta pista junto a su hija, quien da saltos y sigue al pie, las instrucciones de su maestro.

Luego vienen algunos ejercicios aeróbicos. En la pista, frente a la tribuna, padre e hija dan saltos y muestran toda su elasticidad y potencia. En una de las pausas, un Tenorio sonriente da otra clave del entrenamiento. "El deportista que práctica siempre en un mismo sitio se aburre. Hay que variar".

Por ello, el ahora ultracorredor alterna sus entrenamientos en la ciudad y en la montaña. Sube al Parque Metropolitano o al bosque de Miraflores. En esos desplazamientos, ha coincidido con atletas como Martín Sáenz, deportista de aventura y organizador de la North Face. A él no le sorprendió el triunfo del Presidente de la Federación de Atletismo."Pese a que era debutante, era uno de los más fuertes." Luego empieza una práctica intensa de dos horas, en la que alterna piques y trotes. Tenorio cambia su calzado por uno más liviano y cuenta que para el ultratrail recorría por 30 veces la pista, de 400 metros, de Los Chasquis.

Durante esta semana, para su preparación para la maratón quiteña, las cargas fueron menores. 'Apenas' 15 repeticiones, con un promedio de tres minutos por kilómetro. En cada entrenamiento hace 160 abdominales y pierde 2 000 calorías. Termina la práctica y vuelve a la oficina, en donde le espera un día lleno de pendientes, incluida una reunión con el ministro José Francisco Cevallos.

Identikit del atleta
Tenorio  mide 1,69 m, calza 38 y pesa 118 libras. Tiene el prototipo de un atleta de fondo: posee extremidades largas y sobre todo delgadas.

El corredor  usa dos clases de zapatillas en los entrenamientos: Nike Pegasus, un zapato de planta alta para reducir el impacto de la pisada y Lunar Fligth, un zapato más liviano para más velocidad en las pruebas.

Su sueño inmediato  es poder ganar una maratón. "Corrí 40, pero no gané una".

El deportista usa  30 pares de zapatos al año. Dice que la vida útil de un par es cuando se alcanzan los 500 kilómetros.

La dieta  del atleta está compuesta por un 50% de proteínas (carne o marisco), 30% de carbohidratos (arroz o pasta) y vegetales. El restante 20% se completa con frutas (uvas, plátano y manzanas).

Tenorio  come cinco veces al día. Dice que la clave para un buen rendimiento es alimentarse a sus horas. El descanso es también muy importante.

3 min por kilómetro recorre el deportista en sus prácticas diarias. Cuando corría la ÚLTIMAS su tiempo era de 2,50.

6 800 calorías quemó Franklin Tenorio durante la North Face. Perdió ocho libras durante las ocho horas de competencia.

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