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Liz Llerena y Alberto Albarracín sienten que no tienen privacidad mientras recorren el museo del Convento La Concepción en Riobamba. Varias cámaras siguen sus movimientos mientras ambos visitantes de Galápagos caminan por los pasillos de este edificio antiguo cuyas paredes blancas fueron construidas con adobe y el techado se cubrió con teja que descansa sobre columnas de madera. El piso con piedra de bola y huesos, llaman la atención. También los pequeños jardines que dan acceso a cada una de las salas. Todos estos espacios pertenecían a las celdas de las religiosas enclaustradas.

La guía que los acompaña, Elvia Guilcapi, nota su inquietud y trata de tranquilizarlos con una explicación. "Las medidas de seguridad se reforzaron aquí después de octubre del 2007. Ese año, la custodia de Riobamba fue robada. Pesaba casi un quintal y medía 97 centímetros de alto. El sol estaba fundido en oro y la base era de plata con incrustaciones de piedras preciosas".

Luego la estudiante de turismo del Instituto Tecnológico Riobamba señala con la mano la urna de vidrio que quedó vacía y que ahora la ocupa una réplica.

El museo fue abierto en 1980 con el apoyo del Banco Central del Ecuador. En 14 salas se exhiben más de 200 esculturas, lienzos, mobiliario y elementos ornamentales. Se destacan otras cuatro custodias y objetos de platería y orfebrería que datan de los siglos XVII y XVIII y que fueron entregados por la Diócesis de Riobamba.

Tras una hora de recorrido, Llerena y Albarracín ingresan a la sala 14 también denominada 'de los tesoros'. En ese lugar se guardaba la custodia. Según Guilcapi, las dos cruces de la parte superior de la pieza fueron lo único que la Policía recuperó. La joya fue donada a la iglesia en 1705 por las damas de la ciudad.

En ese sitio de 20 metros cuadrados también se exhiben el manto y el cetro de la Virgen de Sicalpa. La joven menciona que la corona de la imagen también fue sustraída.

Sobre el tema, Bernardita Echeverría, superiora de la Congregación Religiosa, dice que el robo de la custodia fue un duro golpe para el patrimonio histórico nacional. Sin embargo, ese hecho obligó a mejorar la seguridad.

El Ministerio de Patrimonio financió la instalación de cámaras y censores. "Hace siete años no contábamos con buenas seguridades. Ahora se han instalado alarmas de última tecnología", comenta Echeverría que prefiere por seguridad no mencionar los detalles.

Las cuatro custodias que todavía están allí tienen alrededor de 400 años de antigüedad. Una parte de esta riqueza fue donada por la nobleza de la época y por las familias de las niñas de 13 a 15 años que ingresaban al monasterio con el propósito de ser religiosas.

En la sala 2 o de la Natividad se guardan pequeñas urnas que se relacionan con el nacimiento del Niño Jesús. Están decoradas con pequeños juguetes, flores, muñecas y animales como borricos, perros y vacas confeccionados con madera, cerámica y hojalata. En las urnas representaban a las iglesias de Medio Oriente. Tienen cúpulas y fachadas pintadas con dorado, plata, verde y revestidas con esterlinas. Estas les guardaban en sus celdas. Las religiosas se encargaban de decorarlas con los juguetes.

Echeverría explica que los juguetes pertenecían a las niñas aspirantes a monjas y tienen más de un siglo de antigüedad. "Sus padres se los enviaban para que pudieran divertirse en los momentos de reposo".

En otra sala sobresalen los misales escritos en latín, el idioma oficial del catolicismo. Se muestran copones y relicarios trabajados en oro y plata. Además, tres vestiduras que utilizaban los sacerdotes de la época que pesan 22 kilos y fueron confeccionadas en seda europea y bordadas con hilos de plata y oro. En otro espacio de este museo se encuentran imágenes sobre la negación de Pedro a Jesús. Las figuras de tamaño natural fueron talladas en madera. El artista anónimo utilizó la técnica de la chinesca (pintura sobre una supra-base de plata que da brillo especial a las imágenes).

Según Edison Mena, técnico del área de Riesgos del INPC Regional 3, tras el robo de la custodia el Gobierno decretó la emergencia para la protección del patrimonio.

En el 2009, el antiguo Ministerio de Patrimonio, actualmente Ministerio de Cultura y Patrimonio, financió sistemas de seguridad en 71 contenedores de bienes culturales. Uno de los primeros fue el Museo de las Concepcionistas. A finales del 2012, se efectuó un chequeo de las instalaciones y se dio mantenimiento a las alarmas contra incendios, censores de humo, cámaras y otros que podían detectar la presencia de personas no autorizadas.

"Los mejor son las alarmas silenciosas. Desde enero de este año, todo esto está bajo responsabilidad de los custodios. La Concepción es uno de los museos en arte religioso más importante de Chimborazo. Hay óleos del siglo XVIII y XIX, pintura en mármol e imágenes bien talladas por artistas de la Escuela Quieteña", reseña Mena.

Recorrer y escuchar la explicación de la guía en todas las salas toma una hora y media. Los turistas Llerena y Albarracín se marchan satisfechos. "Es impresionante todo el valor histórico y cultural que aquí se guarda. Me agradó saber que aquí reposan piezas de la antigua Riobamba que fue destruida por el terremoto de 1797", dice Llerena.

En detalle
Los turistas deben ingresar sus nombres y número de cédula en la computadora de la recepción. Este es uno de los primeros filtros de seguridad que ha permitido conocer el flujo de personas que ingresan al sitio.

Además, se les toma una fotografía y sus huellas digitales se almacenan en un banco de datos computarizado.

En este se guardan cientos de fichas de las personas que visitaron ese lugar. Según la Superiora de la Congregación, Bernardita Echeverría, entre 3 000 a 4 000 turistas visitan este espacio cada año.

El recorrido por las salas del museo toma aproximadamente una hora. En este lapso se conoce sobre arte religioso entre los siglo XVII a XIX, principalmente.

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