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Crear muebles con raíces y troncos es una manera de reciclar y puede ser el sustento para una familia.

En Huaca, cantón carchense, se elaboran con raíces y troncos de pino, ciprés y roble; y toman vida en manos del carpintero Armando Pailacho, de 37 años de edad.

Su oficio nació junto a su primo Rodrigo Pérez, de 39 años, quien estudió en el colegio de arte Daniel Reyes en San Antonio de Ibarra, en Imbabura.

Lleva realizando esta labor 17 años. Sus trabajos son reconocidos en Carchi e Imbabura, por las exposiciones en las que han participado en ambas regiones.

Dentro de la gama de artículos para el hogar fabrica juegos de muebles, comedores, mesas para teléfonos y para equipos de sonido. Además, realiza decoraciones para viviendas, como: rejas, juegos infantiles, entre otros.

La madera se recoge en la ceja de montaña El Mirador, a 3 831 metros de altura, al oriente de Huaca. Pailacho se demora tres días en recolectar 40 quintales de las maderas que necesita.

Con la ayuda de una gubia y un martillo comienza a darles forma. De ser necesario utiliza una motosierra. Después empieza a lijarlas y pulirlas para que no quede ninguna imperfección. Siempre sigue las líneas del tronco o raíz. La estética es importante en el trabajo.

Una vez que tiene lista la madera, la deposita en una piscina de unos 10 m². La humedece con productos químicos, no tóxicos. Eso sirve para evitar los daños que produce la polilla.

Una vez armados los muebles, les da un toque de envejecido, con la ayuda de una aerógrafo. Posteriormente procede a lacar o barnizar con un soplete.

Según el artesano, las personas se quedan asombradas con sus trabajos. Esto permitió que él y su primo tengan diversos contratos,.

"No conozco en la provincia quien haga una labor igual".

Los procesos para la elaboración de los diferentes objetos son demorosos por la rigurosidad y terminado que se le debe dar y por ello varían los costos.

Explica que un juego de comedor puede tardar dos meses y cuesta USD 1 800; en una cama, un mes (USD 1 000), al igual que un modular para equipo de sonido (USD 500), una mesa para teléfono (USD 300), una peinadora (USD 300), entre otros.

Lo más llamativos para los clientes son los ceniceros, asegura Pailacho. Estos tienen unos duendes tallados en madera que los sostienen, cuestan USD 50.

Esta labor le permite crear fuentes de trabajo; junto a Pailacho y Pérez laboran cuatro personas más que aprenden este novedoso arte en el norte del país. El taller está en las calles Bellavista y Panamericana. 099 055 2822.

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